Lunes 07 de Marzo de 2011
En este momento de nuestro país, donde, como dice la letra de un tango de Enrique Cadícamo, "se vive de prepo y se duerme apurao", la razón que me lleva a especificar este tipo de expresiones es porque intentos individuales de justicia y de paz como los que nos brindan a través de la historia reciente de la humanidad Mahatma Gandhi, Martin Luther King y Juan Pablo I han terminado convirtiendo a los mismos en mártires-
Hoy vemos con tremenda confusión a líderes sindicales señalados por aparentes actitudes que no están contempladas dentro del marco de la ley, que son detenidos por la Justicia y reivindicados por las organizaciones sociales. Algo no es claro en todo esto, por lo que ante la perspectiva de confusiones que en mi caso particular me llevan a razonar con criterios ambivalentes, es por lo que me permito transcribir lo que en mi concepción es una clara idea de la ética.
La ética es un ideal de la conducta humana, que orienta a cada persona sobre lo que está bien, lo que es correcto y lo que debería hacer, entendiendo su vida en relación con sus semejantes, en busca del bien común. La ética en el trabajo guía no sólo la toma de decisiones (lo que debo hacer), sino también el proceso que sigue una vez tomada la decisión (cómo lo debo hacer). En su actuación, cada persona tiene su propio patrón de valores, por ello se hace imprescindible que cada uno tenga comportamientos acordes con los valores corporativos, la ética social y la legislación aplicable. Se trata del código de conducta que esa misma sociedad aplica y que en la nuestra parece no existir. Cada ciudadano es individualmente responsable por ajustarse o no a esos estándares.
Las distintas corporaciones que en este momento sostienen el poder terrenal se confunden con las que sostienen el poder espiritual. Entonces vemos que hay corporaciones sindicales, corporaciones militares, corporaciones de profesionales y por eso me detengo un instante en lo que significa la palabra democracia, pues nosotros podemos ver que existen gobiernos en el mundo de 30 o 40 años de prolongación en el poder y que defienden sus teorías y posiciones hablando de la palabra democracia, democracia que directamente estaría relacionada con un antiguo dicho del Imperio Romano que decía: "Roma toma un pueblo, lo convierte en un cementerio y luego dice que trajo la paz"
Por eso voy a reproducir algunos conceptos que tienen directa relación con la violencia y que deberían formar parte de un código de ética universal, para nosotros y para el futuro del planeta.
León Tolstoi (1828-1910). Escritor ruso.
Toda reforma impuesta por la violencia no corregirá nada el mal: el buen juicio no necesita de la violencia.
Arturo Graf (1848-1913). Escritor y poeta italiano.
La violencia no es sino una expresión del miedo.
Mahatma Gandhi (1869-1948). Político y pensador indio.
Los medios violentos nos darán una libertad violenta.
Para una persona no violenta, todo el mundo es su familia.
La tarea que enfrentan los devotos de la no violencia es muy difícil, pero ninguna dificultad puede abatir a los hombres que tienen fe en su misión.
La humanidad no puede liberarse de la violencia más que por medio de la no violencia.
La violencia es el miedo a los ideales de los demás.
Ojo por ojo y todo el mundo acabará ciego.
Quisiera sufrir todas las humillaciones, todas las torturas, el ostracismo absoluto y hasta la muerte, para impedir la violencia.
Lo que se obtiene con violencia, solamente se puede mantener con violencia.
San Agustín (354-430). Obispo y filósofo.
Si somos arrastrados a Cristo, creemos sin querer; se usa entonces la violencia, no la libertad.
William Hazlitt (1778-1830). Literato inglés.
Las antipatías violentas son siempre sospechosas y revelan una secreta afinidad.
Jean Paul Sartre (1905-1980). Filósofo y escritor francés.
Desconfío de la incomunicabilidad; es la fuente de toda violencia.
Isaac Asimov (1920-1992). Escritor y bioquímico estadounidense.
La violencia es el último recurso del incompetente.
Martin Luther King (1929-1968). Religioso estadounidense.
La violencia crea más problemas sociales que los que resuelve.
El hombre nació en la barbarie, cuando matar a su semejante era una condición normal de la existencia. Se le otorgó una conciencia. Y ahora ha llegado el día en que la violencia hacia otro ser humano debe volverse tan aborrecible como comer la carne de otro.
Antonio Fraguas Forges (1942). Humorista español.
La violencia es miedo de las ideas de los demás y poca fe en las propias.
Juan Pablo I. Papa (1912-1978): "Superando las tensiones internas que se han podido crear aquí y allá, venciendo las tentaciones de acomodarse a los gustos y costumbres del mundo, así como a las seducciones del aplauso fácil, unidos con el único vínculo del amor que debe informar la vida íntima de la Iglesia, como también las formas externas de su disciplina, los fieles deben estar dispuestos a dar testimonio de la propia fe ante el mundo: «Estad siempre prontos para dar razón de vuestra esperanza a todo el que os la pidiere» (1 Pe 3,15). La Iglesia, en este esfuerzo común de responsabilización y de respuesta a los problemas acuciantes del momento, está llamada a dar al mundo ese «suplemento de alma» que tantos reclaman y que es el único capaz de traer la salvación. Esta espera hay el mundo: él sabe bien que la perfección sublime a la que ha llegado con sus investigaciones y con sus técnicas ha alcanzado una cumbre más allá de la cual aparece ya aterrador el vértigo del abismo; la tentación de sustituirse a Dios con la decisión autónoma que prescinde de las leyes morales, lleva al hombre moderno al riesgo de reducir la tierra a un desierto, la persona a un autómata, y la convivencia fraterna a una colectivización planificada, introduciendo no raramente la muerte allí donde en cambio Dios quiere la vida".
Estas maravillosas frases y párrafos fueron meditados y editados hace aproximadamente medio siglo, pero tienen tanta actualidad como los textos de Discépolo. Sólo puede salvar al mundo la noble inteligencia del hombre.
Referidos a nuestro pueblo, es difícil que haya otro tan entrenado como el argentino en el arte de descifrar a los políticos. Cualquier ciudadano sabe que toda declaración política deberá leerse por el extremo opuesto. Si el dirigente o funcionario dice blanco, casi seguro que es negro.
riverohector@hotmail.com