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La devaluación le trajo alivio a la agobiada petrolera estatal venezolana

Sus socios estratégicos son renuentes a poner fondos. La empresa acumula una deuda financiera superior a los u$s 40.000 millones. Pese a registrar enormes exportaciones y precios récord, la firma sufre por los retiros directos de su caja que hace el gobierno.  

Martes 12 de Febrero de 2013

La devaluación en Venezuela tras un congelamiento de dos años aliviará las constreñidas finanzas de la gigante estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA), aunque necesitará mucho más que dinero fresco para sacar la producción de crudo del país del extenso letargo en el que está sumida. El continuo recurso a los ingresos de PDVSA por el gobierno de Hugo Chávez deja a la petrolera sin dinero para las cuantiosas inversiones que exige la actividad extractiva y de exploración.

El ajuste anunciado el viernes llevó la cotización oficial del tipo de cambio a 6,3 bolívares por dólar desde los 4,3 que regían desde principios de 2011, una medida que aumentará los ingresos en moneda local de la petrolera, que es prácticamente la única exportadora del país. PDVSA y sus asociadas aportan 9,6 de cada 10 dólares que entran a la economía venezolana por ventas externas y es la primera perjudicada cuando el tipo de cambio queda "anclado". Cifras preliminares del Banco Central muestran que en 2012 ingresaron al país 95.952 millones de dólares por exportaciones, y el 96 por ciento correspondió a la petrolera y a sus empresas asociadas. Con un barril de crudo venezolano superando los 105 dólares, PDVSA debería mostrar un estado floreciente. Pero expertos de la industria coinciden en que cada vez tiene menos margen de maniobra para enfocarse en su negocio, debido a los aportes que realiza al Estado para financiar desde la construcción de casas hasta la asistencia social, mientras atiende compromisos políticos del país con sus aliados, entregándoles petróleo a precio subsidiado.

"Esta debería ser una buena noticia para PDVSA y sus socios y debería permitir un ligero aumento de producción, pero no creo que se incremente demasiado la inversión", estimó Francisco Monaldi, profesor del Instituto de Estudios Superiores en Administración (IESA) con sede en Caracas.

En medio de las onerosas transferencias a las arcas públicas, PDVSA debe lidiar con pesadas cargas que terminan por limitar el dinero disponible para invertir y retrasan los pagos a sus proveedores, lo que desde 2010 contribuye a que la producción no supere la barrera de 3 millones de barriles por día (bpd). "El tema no es de recursos financieros, sino de capacidad de ejecución. Mi impresión es que con tanta incertidumbre política (por la forzada ausencia de Hugo Chávez por su enfermedad), los socios seguirán arrastrando los pies", auguró Ramón Espinasa, profesor de la Universidad de Georgetwon, refiriéndose a los retrasos en proyectos clave de PDVSA con socios foráneos en la estratégica Faja del Orinoco, donde se extraen crudos pesados, y en otros campos.

Plan de ajuste. Tras un año de fuerte expansión del gasto público con dos elecciones a las espaldas, Venezuela ejecuta un plan de reformas económicas en ausencia del presidente Hugo Chávez, que según el gobierno cuentan con el visto bueno del mandatario que convalece desde hace dos meses en Cuba por un cáncer. En 2011, las deudas de PDVSA con proveedores escalaron a un récord de 12.376 millones de dólares, trabando sus principales proyectos de extracción, y las inversiones de la firma representaron menos del 13 por ciento de sus ingresos. El ministro de Petróleo, Rafael Ramírez, aseguró días atrás que el año pasado se redujeron las obligaciones pendientes, tras el pago de unos 15.000 millones de dólares, pero esas erogaciones se hicieron a costa de un creciente endeudamiento.

Deuda financiera. La deuda financiera de la petrolera se elevó casi un 15 por ciento, a 40.026 millones de dólares, para apalancar su gasto corriente y hacer frente a una pequeña parte de su monumental plan de negocios, que requiere desembolsos de 266.000 millones de dólares hasta 2018.

No obstante, Ramírez dijo tajantemente que la petrolera no continuará emitiendo bonos en dólares, los que impulsaron sus pasivos, y que en los últimos meses le ha restado capacidad para obtener capital de inversión, obligándola a depender más de préstamos bancarios y corporativos.

Socios renuentes. La negociación de un crédito por 2.000 millones de dólares con la estadounidense Chevron ha sufrido demoras, dijeron fuentes cercanas a la operación la semana pasada, lo que se suma a retrasos en la recepción de nuevos fondos del Banco de Desarrollo de China, debido al endurecimiento de las condiciones del préstamo.

Ante ese panorama, la esperada devaluación terminó por ser el mejor auxilio financiero para PDVSA. "La devaluación estaba escrita con tinta indeleble, no sólo para 2013, sino para 2014 también", afirmó la consultora Econométrica en un reporte difundido el sábado.

Pero a pesar de lo que dijo el ministro Ramírez, firmas como JP Morgan no descartan que la empresa venezolana deba recurrir a otra emisión de bonos. "Eso podría ayudar al sistema que vaya a reemplazar al Sitme", dijo Daniel Sensel, analista de crédito de JP Morgan, refiriéndose a la disposición conocida el viernes de sustituir el citado Sitme, un sistema de venta de títulos que permitía acceder a dólares a 5,3 bolívares y se nutría de emisiones de bonos.

El gobierno venezolano calcula que la devaluación aportará unos 84.000 millones de bolívares a las arcas públicas, que equivalen a 21 por ciento del presupuesto nacional, lo que reducirá el déficit fiscal, que según estimaciones privadas supera el 10 por ciento del PIB. Analistas esperan además que la medida atenúe las necesidades de endeudamiento interno del Estado y mejore el posicionamiento de los exportadores locales ante bloques comerciales como el Mercosur, aunque claramente afectará el poder de compra del salario de los venezolanos al impulsar la ya alta inflación. La devaluación se produce semanas después de que Ramírez anunciara la reorganización de un impuesto petrolero para darle mayor holgura tanto a PDVSA como al Banco Central, reduciendo un millonario aporte de la estatal a un fondo fiscal que financia obras de infraestructura.

Inversión

En agosto se produjo un incendio en la refinería de Amuay, con 40 muertos. El hecho fue visto como resultado de la falta de inversión.

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