Jueves 16 de Febrero de 2012
Dice Joan Manuel Serrat que llegar a viejo "debería ser más confortable, sin miedos, sin cansancios, sin derrotas, sin inconvenientes...". Cada vez que acompaño a mis padres a una consulta médica me suena la letra de esa canción. Luego de 35 años de trabajo constante e incansable, deben sufrir el cambio permanente de profesionales médicos. Ahora, cuanto más necesitan el respaldo de estos profesionales de la ciencia, deben peregrinar por sanatorios en los que cada vez la calidad de atención y humanidad disminuyen. "Si el carné de jubilado abriera todas las puertas..." Son usuarios de Ostel, la obra social que otrora fuera Entel y que tenía una de las mejores coberturas del país. Ahora deben guiarse con un médico de cabecera que los derivará al profesional especialista que, valga la aclaración, son escasos y a veces cuentan con uno solo para todos los afiliados. "En lugar de arrinconarlos en la historia, convertidos en fantasmas con memoria...", deberíamos aprender más de nuestros originarios, aquellos que hoy el Estado ha desarraigado y usurpado sus recursos. Ellos rinden tributo a sus ancianos porque reconocen en ellos a los depositarios del saber y la experiencia. Todos transitamos el mismo camino. Obviamente, nuestros funcionarios, o como los calificaría sabiamente Quino en su popular Mafalda "simpáticos inoperantes", no van a ser atendidos jamás en el Pami o en estas prestadoras de salud en decadencia. Pero igual van a ser portadores de este estigma social, de ser material de descarte. "Si no estuviese tan oscuro a la vuelta de la esquina. O simplemente si todos, entendiésemos que todos, llevamos un viejo encima..."
Maricel Ortiz