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La deuda, una novela que todavía tiene un final abierto

El mundo se encamina a un cambio estructural de magnitudes desconocidas. Desde la crisis del año 2008 los indicadores de la economía americana nunca habían sido tan buenos

Domingo 06 de Julio de 2014

El mundo se encamina a un cambio estructural de magnitudes desconocidas. Desde la crisis del año 2008 los indicadores de la economía americana nunca habían sido tan buenos. Con una creación de empleos que excede los 200.000 puestos de trabajo mensuales, una tasa de desempleo en el 6,1 por ciento y la inflación creciendo al 2 por ciento anual, no pasará mucho tiempo para que la tasa de corto plazo comience a subir de precio.

La tasa de retorno de los bonos de tesorería americano viene aumentando rápidamente, a 5 años rinde el 1,74 por ciento anual y a 10 años el 2,64 por ciento anual. Son valores muy bajos, pero si se alinean a valores superiores al 2 por ciento y 3 por ciento anual, el escenario económico de los países emergentes y las materias primas comenzarán a temblar.

En el caso de las materias primas, salvo el petróleo, el resto está a la baja. En especial las materias primas agrícolas, que son fundamentales para determinar las exportaciones argentinas, y que le han generado un efecto pobreza al país, y a los productores agropecuarios.

Una suba de tasas complicaría el financiamiento del mundo emergente y sus empresas. La tasa de interés es la peor enemiga de los negocios.

En este escenario sería prudente que la Argentina rápidamente resuelva los problemas derivados del juicio con los bonistas en litigio. No se trata que el país desembolse u$s 13.000 millones en efectivo, puede pagar emitiendo bonos y que el mundo financie el juicio que acaba de perder.

La Argentina logró reestructurar el 93 por ciento de la deuda con una quita monumental, sin embargo, el 7 por ciento del total se deberá pagar como rezaban los títulos originales. No es un mal resultado, si a esto se le suman que el país pagó 12 años más tarde.

En este contexto, el gobierno lejos de ver el vaso medio lleno, observa el vaso medio vacío y lleva adelante una loca carrera contra reloj para disertar en cuanto mitín económico internacional se desarrolle, y victimizarse como país subdesarrollado.

el capítulo de La deuda. Desde el punto de vista de este columnista, sería muy prudente cerrar cuanto antes el capítulo de la deuda en cesación de pagos del año 2002, y retornar a los mercados financieros internacionales. El año próximos se necesitarían cerca de u$s 20.000 millones para refinanciar deudas existentes, y este año unos u$s 10.000 millones para recomponer reservas y atemperar la cada de actividad económica.

Con estos números sobre la mesa, casi se podría decir que Argentina terminará arreglando con los bonistas que litigaron y llegará a un final feliz en el juzgado de Thomas Griesa. Sin embargo, no se pueden descartar nuevas tropelías en el campamento del ministro de Economía Axel Kicillof.

La Argentina deja entrever en sus discursos que no se siente cómoda pagando, no se sabe bien si "es fulbito para la tribuna", o es lo que realmente piensan. No pagar significaría un ahorro muy pequeño para el Estado, se dejarían de desembolsar u$s 800 millones este año, y cerca de u$s 1.500 millones el año próximo. Por otro lado, no se podría refinanciar los u$s 20.000 millones de vencimiento de deuda pública nacional, provincial y de empresas. Claramente hay más para perder que para ganar.

No pagar el juicio perdido, podría generar una fuerte caída en las acciones y bonos. Pagar, implicaría una fuerte suba en las acciones y bonos. Claramente un escenario binario para la economía argentina.

Opciones de inversión. En el mientras tanto, los bonos argentinos muestran rentabilidades increíbles. El Boden 2015 vale $ 983, con esta suma de pesos solo se podrían comprar u$s 82 en el mercado del blue. Si se compra este título y se lo mantiene hasta octubre de 2015, se gana entre pago de renta y capital u$s 110,50, esto implica una ganancia de u$s 28,5, lo que implica el 34,7 por ciento en apenas 16 meses.

La pregunta obligada es la siguiente ¿Si es tan rentable, por qué no hay cola para comprar este título? Claramente muestra una rentabilidad muy interesante y la incertidumbre es mayúscula en el actual escenario económico. La Argentina goza de una gran imprevisibilidad, que lleva un escenario económico pésimo para el futuro inmediato del país. Este mismo escenario imprevisible puede resultar espectacular después de las elecciones presidenciales del año 2015, si quien gana presenta un plan económico previsible a futuro.

Los argentinos están condenados a los extremos, en el medio los inversores elijen inversiones conservadoras. Si se desea liquidez hay que comprar bonos con rentabilidades excepcionales, y dispuestos a esperar en el tiempo; de lo contrario apostar al ladrillo, comprando propiedades en pozo, algo que en los últimos 10 años no defraudó.

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