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La deuda pública argentina y el conflicto con los buitres

La deuda pública argentina y su situación actual respecto a la causa con los fondos buitre” es el título de un informe elaborado por el economista Daniel Guida de la Fundación Pueblos del Sur.

Domingo 22 de Junio de 2014

Hoy la parte de la deuda pública argentina nominada en dólares y contraída con el sector privado, representa aproximadamente el 8% del PBI, una cifra realmente baja comparada con otros países del primer mundo y que expresa una real capacidad de pago de los compromisos.

   El problema jurídico que hoy se presenta ante el rechazo de la Corte Suprema de Justicia de Estados Unidos de tratar el caso argentino, corresponde a menos del 1% de la deuda externa argentina, por lo que la cuestión de fondo es puramente política.

   El pago que están reclamando los “fondos buitre” ante la justicia norteamericana fueron comprados a prestamistas privados que no aceptaron (y por lo tanto no ingresaron) a la reestructuración de deuda que hizo el gobierno argentino en los años 2005 y 2010. Por lo tanto, cabe destacar que estos “fondos buitre” o especuladores, nunca le prestaron dinero a la Argentina, sino que compraron títulos que por estar defaulteados se encontraban a muy bajo precio (lo que se denomina, bonos basura).

   Es bueno preguntarse ¿qué es un fondo buitre? Se le llama así a una empresa, o sea, personas, que se dedican a comprar deuda a muy bajo precio y mediante acciones judiciales y extorsivas, lograr cobrar mucho más de lo que el mercado está dispuesta a pagar por estos activos. La existencia de estos especuladores, se basa en el poder que ejercen los lobby financieros internacionales, incluso por encima de los Estados soberanos.

   En el caso que padece la Argentina, pretenden lograr ganancias extraordinarias fuera de toda lógica de mercado, ya que pagaron 48,7 millones de dólares por esos bonos, pero gracias a la determinación del juez Thomas Griesa lograrían cobrar más de 1.300 millones de dólares, alcanzando una tasa de ganancia de 1.608%.

   Debido a que lo que se determina en las condiciones de pago de los bonos, los títulos están bajo la órbita de la ley norteamericana. Por este motivo, los especuladores tienen derecho a reclamar a la justicia norteamericana y (teniendo en cuenta que se trata de intereses radicados en EE.UU.) existe la posibilidad de que ante la falta de cumplimieto del fallo, la justicia norteamericana pueda embargar los bienes argentinos, tales como propiedades diplomáticas, reservas, fondos de Ansés, activos como el Tango 01, la fragata Liberad, fondos de Enarsa, parte del satélite argentino, bienes de Aerolíneas Argentinas, y sobre todo, los intereses de la deuda reestructurada que afectaría el cumplimiento de pago de los bonistas que sí confiaron en la propuesta argentina y aceptaron el canje en su momento.

   El próximo vencimiento de pago de la deuda reestructurada es el 30 de junio de 2014, donde la Argentina tiene que pagar 900 millones de dólares a los bonistas que entraron en el canje. El fallo dice que para pagarles a ellos también hay que pagarle a los fondos buitre. Esto empuja a la Argentina a un problema de pago, por una deuda de quienes no entraron a los canjes.

El default técnico. Se está ante un default técnico. Un país en default quiere decir que está quebrado, o sea, que no puede pagar su deuda. Pero Argentina, sí puede y quiere pagar su deuda, con lo cual, no sería un país en default. Sin embargo, si no puede pagar los compromisos de deuda reestructurada porque un juez le embarga los fondos, los comunicadores (o traficantes de información económica) instalan que el país de todas formas está en cesación de pagos y llaman a esto default técnico, con el ánimo de afectar los intereses económicos en general del país.

   Frente a lo que muchos dicen de “pagar, total son sólo 1.500 millones de dólares”, cabe recordar que abogados de algunos de estos fondos buitre (MNL por ejemplo) pidieron interpretación de cláusula jurídica, para que Argentina le pague a los fondos buitre el total en la fecha en que pague los intereses, eso significa 1.500 millones. Esto coloca inmediatamente a todos los otros bonistas en situación de default para reclamar lo mismo, pero ahora con el antecedente jurídico del juez Griesa. Si todos los bonistas que quedaron fuera del canje reclamaran con este antecedente judicial, el pago potencial que la Argentina debería realizar ascendería a 15.000 millones (la mitad de las reservas actuales en el BCRA).

Sin voluntad. Cabe destacar que estos fondos buitre, han demostrado una falta total de voluntad para negociación, y como dijo el ministro de Economía, “son buitre porque no negocian”. Obviamente, si negociaran, no irían a juicio, y hubieran negociado como los demás. Si la Argentina paga los 1.500 millones de dólares, el riesgo de tener que pagar otros 15.000 millones, es muy elevado, y esta suma de dinero, no solo es injusto pagarlo, sino que tampoco es razonable. Todavía más, hasta diciembre de 2014, los bonos reestructurados incluyen una cláusula que dice que no le podemos hacer una mejor oferta a quienes no entraron al canje. Si antes de esa fecha, no sólo reclama el 7% de los tenedores, sino también todos los demás, el riesgo de tener que reconocer otra deuda al resto de los acreedores, sería muy significativo, arrojando cifras que ascenderían a los 120.000 millones de dólares. Esto podría suceder porque si Griesa falló de esa manera, podría haber otro juez que obligue a pagarles a todos lo mismo. Y eso es impagable, en un contexto de justicia y paz.

   ¿Qué va a hacer el gobierno argentino?

   Según las declaraciones de los funcionarios del gobierno argentino, estas serían algunas acciones en desarrollo:

   • No se puede permitir que impidan al país honrar los compromisos con los que entraron al canje. Por eso se está iniciando pasos para hacer un canje a legislación local.
    • Hay una verdadera actitud de diálogo para encontrar una vía de negociación.
  • Hay una iniciativa de diálogo político interno que ya ha encontrado espacio en el Congreso de la Nación.
  • La capacidad de pago de la Argentina es aquella que le permita al país seguir creciendo. Lo que se ha reestructurado, se seguirá pagando.

Apoyo internacional. A pesar de la firma posición de un juez norteamericano, la Argentina cuenta con muchos apoyos de todo el mundo, ya que este es un problema del sistema financiero global, con repercusiones para todo el mundo (especialmente para los países endeudados que pretenden renegociar su deuda externo y ven a la Argentina como un caso de éxito). Los que nos acompañaron expresamente en la causa contra fondos buitre, son: los gobiernos de Francia, México, Brasil; los fondos de valores, fondo Fintech, entre otros.

   Esta situación tiene alcance internacional y preocupa a muchos países industrializados del mundo que tiene una deuda externa mucho más importante que la Argentina, en términos de su PBI (capacidad de pago).

   Entre otros, los que están de acuerdo con que el acuerdo es injusto: G24, G77, Josep Stiglitz (premio Nobel de Economía), parlamentarios británicos. El FMI demostró su preocupación y que ante la comitiva de legisladores y políticos argentinos, el gobierno norteamericano mostró fuerte apoyo a la gestión del país.

Conclusiones. La Argentina quiere honrar su deuda, sobre todo con los que han apostado y creído en la propuesta de renegociación de los compromisos caídos en anteriores gobiernos. Es indudable que el país tiene capacidad de trabajo y generación de riqueza como para afrontar estos compromisos; sin embargo, el debate central hoy en día tiene que ver con la capacidad de los pueblos para establecer sus propias políticas de desarrollo, y manejarse soberanamente frente a los poderes económicos mundiales.

   El pueblo argentino debe comprender que el país está en el centro de la mirada mundial y que el éxito de la política nacional registrado en los últimos años deja de manifiesto los dos modelos que imperan en el mundo actual: el del capitalismo financiero salvaje, y el que apuesta a la armonía y la construcción colectiva, sobre la base del respeto a la soberanía de los pueblos.

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