Edición Impresa

La desilusión es fuerte en Egipto a dos años de iniciada la revolución

Privamera Arabe. La presidencia del islamista Mursi y su polémica Constitución junto con una fuerte crisis económica erosionan el consenso.  

Sábado 26 de Enero de 2013

"¿Dónde está el pan? ¿Dónde está la dignidad?", dice uno de los grafitis pintados en una pared cerca de la plaza Tahrir, en El Cairo. Antes de que nadie pudiera responder, un manifestante agregó: "Sólo habrá todo eso después de una segunda revolución". Dos años después del levantamiento popular contra el presidente Hosni Mubarak, el malestar político y económico continúa en Egipto, el país del mundo árabe más poblado, con 85 millones de habitantes.

La oposición laica acusa a Mohamed Mursi, el primer presidente elegido democráticamente de Egipto, de gobernar según los dictados del poderoso movimiento que lo llevó al poder, los Hermanos Musulmanes, y de fallar a la hora de reanimar la economía. "El régimen debe darse cuenta de que Egipto cambió y que la gente hizo la revolución y sacrificó su alma para ver cumplidos los objetivos de la revolución", afirmó Mohamed El Baradei, uno de los opositores más famosos de Egipto, ex director del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA). "El sueño sigue dentro de nosotros y nunca permitiremos que se nos escape", agregó en el segundo aniversario de la revolución que llevó a la salida del poder a Hosni Mubarak en febrero de 2011. Las manifestaciones populares comenzaron el 25 de enero de 2011, y fueron tomando importancia y trascendencia internacional con el correr de los días. Muchos de los protagonistas de aquellas jornadas estaban ayer nuevamente en las calles egipcias.

El Baradei lidera el Frente de Salvación Nacional, el principal bloque de oposición, que encabezó las masivas protestas de ayer en El Cairo y otras grandes ciudades contra las políticas de Mursi y su gobierno de islamistas.

La nueva Constitución. Miles de egipcios llenaron la plaza Tahrir de El Cairo, rechazando la Constitución delineada por los islamistas y adoptada en un controvertido referéndum en diciembre. La oposición afirma que la nueva Constitución mina derechos fundamentales y que la votación estuvo marcada por irregularidades. Reviviendo un eslogan de la época de la revolución contra Mubarak, los manifestantes coreaban ayer: "La gente quiere cambiar el régimen".

Los islamistas de Mursi mantuvieron ayer un bajo perfil, aduciendo que temían provocar enfrentamientos con los opositores (igualmente hubo gravísimos incidentes: ver aparte). Dos recientes accidentes de tren también caldearon los ánimos de la oposición, que acusa a Mursi de fallar en la reforma de la decrépita infraestructura del país. Algunos opositores lo llaman incluso "Mursi Mubarak", ya que consideran que es el sucesor de quien fuera por décadas el hombre fuerte de Egipto.

Además, la moneda local cayó a un nivel histórico frente al dólar en las últimas semanas, lo que aumentó el costo de vida. Más del 70 por ciento de los alimentos de Egipto son importados. Una caída del turismo ha quitado además a Egipto una fuente clave de divisas, lo que no contribuye a mejorar la situación económica. El gobierno está intentando obtener un préstamo de 4.800 millones de dólares del Fondo Monetario Internacional (FMI).

Disconforme. "No estoy conforme con lo que logramos hasta ahora", dijo Mursi en un discurso televisado el jueves. "Trabajo día y noche para evitar los accidentes de carretera, solucionar la crisis del tráfico, la basura y el desempleo así como por lograr la justicia social". "Pero los contrarrevolucionarios están intentando obstaculizar todo", agregó en referencia a los seguidores de Mubarak.

La barrera del miedo. Los argumentos de Mursi son insostenibles para Diaa Rashwan, experto en el Centro Al Ahram para Estudios Estratégicos estatal. "Los egipcios sienten cada vez más que los objetivos por los cuales salieron a las calles el 25 de enero de 2011 no fueron cumplidos", señaló Rashwan. El único objetivo hasta el momento es haber desmantelado la barrera de miedo", añadió. "Los ciudadanos egipcios ya no temen a quienes están en el poder y están listos para confrontar cualquier injusticia. Y eso es lo que estamos viendo en las calles".

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario

LAS MAS LEÍDAS