La descalificación permanente
La derecha no tolera al gobierno nacional y popular encabezado por Cristina. No tolera su vínculo con el presidente de Venezuela, su defensa de la noble causa de los derechos humanos y su ofensiva contra el neoliberalismo.

Lunes 11 de Mayo de 2009

La derecha no tolera al gobierno nacional y popular encabezado por Cristina. No tolera su vínculo con el presidente de Venezuela, su defensa de la noble causa de los derechos humanos y su ofensiva contra el neoliberalismo. No tolera que no se doblegue frente a las presiones de una oligarquía altanera acostumbrada a que el presidente de turno le rinda pleitesía. No tolera a Cristina porque simboliza todo aquello que los dueños del poder real detestan visceralmente: inteligencia, valentía, libre albedrío y capacidad de iniciativa. Como no la puede manipular como a un títere, la derecha ha optado por una vil táctica tendiente a esmerilarla: la descalificación permanente. A partir del 10 de diciembre de 2007 la derecha no ha vacilado en burlarse de ella, en agredirla de una manera que lesiona severamente su condición de mujer. Los grandes medios de comunicación, a través de sus editoriales y columnistas, no se han cansado de mofarse de una presidenta elegida democráticamente, de ignorar por completo sus logros (que son muchos) y de exagerar groseramente sus defectos y desaciertos (que los tiene, como cualquier ser humano). A su vez, los principales dirigentes de la oposición se han valido fundamentalmente de la calumnia para desprestigiarla. Algunos prácticamente dieron a entender que Cristina forma parte de una asociación ilícita que tomó el poder por asalto, sin aportar, obviamente, prueba alguna. Evidentemente, a la derecha poco le importa destruir el buen nombre de una persona si la considera un estorbo. En estos momentos, en las vísperas del acto eleccionario del 28 de junio, la derecha ruega, implora, para que el pueblo haga tronar el escarmiento y le dé a Cristina una soberana paliza para que, abatida por la debacle, entregue anticipadamente el poder a alguien que sea del agrado del establishment. Sin embargo, la derecha no podrá saciar su sed de venganza el 28 de junio a la noche ya que la victoria de Cristina se lo impedirá.

Hernán Andrés Kruse,

hkruse@fibertel.com.ar