Domingo 23 de Agosto de 2015
Las castastróficas inundaciones en la provincia de Buenos Aires, y que ocurren con bastante frecuencia, muestra con toda cruel realidad, la desidia y la negligencia por parte de un gobierno que durante ocho años de gestión dejó a la provincia prácticamente destruida, con rutas intransitables, hospitales que se vienen abajo, escuelas deterioradas y con una bajísima calidad educativa. La provincia más grande del país, con enormes recursos económicos, se contradice con la pobrísima gestión de gobierno; esto se debe, sin duda, al fenomenal despilfarro de fondos en propaganda para solventar la campaña política que comenzó hace más de cuatro años. Con una parte de los recursos mal gastados se podrían haber construidos varias represas reguladoras o retardadoras donde confluyen las cuencas respectivas (la del arroyo Ludueña, en Rosario, es un ejemplo para imitar), nada se hizo y hoy lamentamos estas tragedias anunciadas. Si a este despilfarro de dinero le sumamos el desorbitante y escandaloso despilfarro de recursos por parte del gobierno nacional se podrían haber realizado todas las obras de infraestructura necesarias, no sólo en la provincia de Buenos Aires, sino en todo el país; pero nada se hizo y hoy vemos un país sumamente deteriorado y sin salida. La maldita corrupción no sólo mata sino también te inunda y deja una secuela de horror y desesperanza. Sin embargo, algunos dicen que a pesar de todo al gobierno lo siguen votando, quizás algunos (menos del 40 por ciento) no le interesa la inundación, ni el estado de las rutas, ni hospitales en buen estado o una escuela de baja calidad; sí están seguros con planes sociales que el gobierno promovió en contra de la cultura de un trabajo digno.
Juan Carlos Bressan
DNI 6.347.664