Jueves 09 de Octubre de 2014
Es notable la falta de comunicación entre partidos políticos, entre jueces con alguna de sus partes, entre países y entre funcionarios. Constituye un mal gravísimo de esta época. Es un daño profundo que deriva forzosamente en otros mayores. El silencio y la soberbia impiden cualquier posible acuerdo. Que en pleno siglo XXI estemos revisando estas cuestiones revelan que estamos en franco retroceso. La tecnología no llegó ni llegará a hacernos crecer para tomar decisiones en beneficio de todos. Debemos tomar parte activa desde nuestro humilde sitio, reclamando, exigiendo, cuidando, respetando y dialogando. Empezando por la familia, como célula fundamental de toda sociedad y luego en las instituciones políticas. No hacerlo produce un gran daño en el tejido social.
Nora Cardarelli
DNI 14.510.012