Lunes 31 de Octubre de 2011
Si el Ministerio de Educación extiende el período de clases a 190 días, "la culpa es de los docentes". Si las clases comienzan en febrero, "la culpa es de los docentes". Si los docentes hacemos paro, no se trata del ejercicio de un derecho constitucional sino de otra culpa más. En realidad, queridos lectores, si alguien padece de "culpofilia", les recomiendo ser docente, porque van a acumular todas las culpas posibles. Además si se es médico o policía, el derecho a huelga también debería quedar restringido porque "sus actividades nos perjudican a todos los demás"; es cierto, pero cierto para cualquier sector porque todos están conectados con la sociedad. Esto debería entenderlo mejor Virginia Otero, quien como muchos y según su carta de lectores del 28/10, ven que el trabajador que reclama perjudica, pero no realiza una sola crítica a la parte patronal. Es decir, el patrón siempre tiene razón y los demás deben acatar calladitos la boca. Algo muy típico de otras épocas nefastas, a las que pienso que todos habíamos dicho: nunca más. El ministerio extiende el período para recuperar, pero eso tampoco satisface a esta lectora, porque en febrero hace mucho calor y expresa que "los salones ni ventiladores tienen", ventiladores que debería comprar el ministerio y se ve que no compra, pero Virginia, así y todo, sigue enojada con los docentes. Posiblemente para ella, los docentes también tenemos la culpa de que en verano haga calor y a ella le resulta "inhumano" que se dé clase, aunque eso signifique educar.
Carlos Italiano