La crisis toca las doradas espaldas de Hollywood aunque el show deba continuar
Sin títulos taquilleros y con restricciones presupuestarias, la gala promete cambios Argentina. Las estrellas van de talk-show en talk-show, contando las historias más divertidas y esperando parecer lo más carismáticas posibles. Los estudios llenan Los Angeles de publicidades y gastan una fortuna organizando fiestas para las películas.

Domingo 22 de Febrero de 2009

Las estrellas van de talk-show en talk-show, contando las historias más divertidas y esperando parecer lo más carismáticas posibles. Los estudios llenan Los Angeles de publicidades y gastan una fortuna organizando fiestas para las películas. E incluso en las profundidades de la actual recesión, los más bellos de Hollywood sacan a relucir sus vestidos, fiestas y limusinas. Sin embargo, de acuerdo con el diario Los Angeles Times, el gasto en los Oscar cayó drásticamente este año. Incluso los estudios que esperan ganar una estatuilla en la 81º edición de los premios de la Academia de Hollywood hoy en Los Angeles redujeron sus presupuestos estándar de unos 10 a 15 millones de dólares con respecto al año pasado.

La restricción no se debe sólo a la crisis económica. Tiene que ver, más bien, con que ninguna de las principales películas que compiten por el Oscar tuvo un impacto significativo en las taquillas, incluso después de que, en teoría, las nominaciones al Oscar deberían haber arrojado a miles de fans a ver los supuestos mejores filmes del año.

Sólo "¿Quién quiere ser millonario?" aumentó significativamente sus ingresos de taquilla desde que fueran anunciadas las nominaciones el mes pasado. Incluso el filme más candidateado, "El curioso caso de Benjamin Button", con 13 nominaciones, experimentó apenas un leve aumento en la venta de entradas antes de quedar en un puesto mediocre de la taquilla. Lo mismo sucedió con "Milk".

Esta tendencia es un mal agüero para los dramas que dominaron los Oscar en los últimos años, sobre todo porque éstos contribuyeron al declive del interés del público en el evento y de las cifras de audiencia.

Lo cierto es que los fans no van a encender el televisor para ver a Melissa Leo o Richard Jenkins compitiendo por los premios a la mejor actriz y el mejor actor. A la mayoría tampoco le importan filmes como "The Reader", "Milk" o "Frost/Nixon", que compiten por el premio a la mejor película. Después de todo, si las películas más populares como "El Caballero de la Noche" quedan excluidas de la competencia, ¿los Oscar no se convertirán más bien en una competencia para cinéfilos?

Esa es la visión de muchos en Hollywood, quienes prevén una nueva tendencia del mercado cinematográfico alejado de los dramas que los votantes del Oscar favorecieron en los últimos años. En su lugar, los estudios planean inyectar más calidad en sus principales estrenos y luego los presentarán a los votantes de los Oscar.

La Academia de las Artes y de las Ciencias de Hollywood también está tratando de combatir el malestar con los Oscar con otras herramientas.

Es así como rompió con 80 años de tradición y eligió al actor y galán Hugh Jackman como anfitrión de la gala en lugar de un actor cómico. Los productores también anunciaron un nuevo tipo de show y advirtieron a los nominados que habrá muchas sorpresas en la noche de los Oscar.

Sin embargo, tuvieron mucho cuidado de no brindar demasiados detalles sobre los cambios, más allá de indicar que el evento tendrá un hilo narrativo más fuerte de lo usual. Jackman, de todas formas, no fue discreto. Prometió que el teatro Kodak donde se realiza la ceremonia será transformado en un lugar más íntimo, y recordará "al club nocturno de sus sueños".

La argentina Flora Fernández Marengo podría terminar alzando hoy un Oscar si el filme "La traición" que coprodujo en EEUU es elegido como Mejor Documental.