La crisis social argentina
Nuestra sociedad, desde hace muchísimo tiempo, atraviesa un estado de crisis social permanente, que se traslada cíclicamente y con espasmos a todos los ámbitos de una sociedad que ha perdido la brújula y lleva sobre sus espaldas varias crisis...

Martes 18 de Febrero de 2014

Nuestra sociedad, desde hace muchísimo tiempo, atraviesa un estado de crisis social permanente, que se traslada cíclicamente y con espasmos a todos los ámbitos de una sociedad que ha perdido la brújula y lleva sobre sus espaldas varias crisis que amenazaron con ser terminales y que al final no lo son, porque no se comprende y se concientiza la génesis. Si el individuo no comprende que desde su falta de conciencia y conducta, pierde el respeto hacia sí mismo y su prójimo, consecuentemente lo pierde hacia sus referencias naturales de autoridad, principalmente en la familia, luego ocurre lo mismo en todos los círculos sociales en los que se desempeña. Entonces, llegamos al día de hoy, donde ni siquiera el Estado puede dar contención a quienes más lo necesitan, producto de que nunca se tuvo una planificación y escala de prioridades para establecer un verdadero proyecto integrador, que perdure en el largo plazo. En todos los ámbitos públicos y privados se han privilegiado los intereses y necesidades individuales por sobre los colectivos. De esta manera siempre nos toparemos con un árbol que no nos permite ver el bosque, seguiremos a los ponchazos, sin comprender que las transformaciones se producen haciendo hincapié en los mínimos cambios de hábitos y conductas, para luego mejorar el comportamiento y el rumbo de una comunidad. Si no comprendemos que la crisis es crónica y se ha generado desde el individualismo, y que los actos solidarios cuando ocurren tragedias, ejemplo "Salta 2141", no definen a una sociedad, entonces "estamos al horno". En los últimos meses vimos las pantallas de televisión, portadas de diarios y sitios web graficados con cintas de luto por sucesivos hechos. Basta con las condolencias simbólicas. Si no ponemos debidamente atención en la conducta y conciencia individual, seguiremos avalando a todas las mafias que hoy pactan el destino de todos los argentinos; si se pretenden generar cambios verdaderos, los valores morales tienen que ser otros, no los que hoy prevalecen "valores deshumanizantes" y que desalientan la voluntad de la persona o de cualquier núcleo que se quiera establecer con buena intencionalidad, partiendo de una simple ONG. Crisis en la conciencia y conducta personal corrompe al individuo, rompe con la familia, desorganiza al Estado y sus instituciones, llegando a padecer crisis de educación, seguridad, de economía, energía, sanitaria, desapareciendo cualquier referencia o parámetro, que inspire autoridad, orden, respeto y confianza, desvaneciéndose cualquier visión global de futuro que se aliente desde un optimismo bien fundamentado, y cada ciclo político y también económico culminará al borde de la desintegración de una sociedad que hasta ahora consciente o inconscientemente opta inductivamente por el facilismo y el cortoplacismo, lo que es peor aún, la mediocridad, ignorancia e indiferencia.

Alberto Arias / DNI 18.490.920