La crisis permitirá jubilarse joven y mejor
Quienes aprovechen esta crisis para invertir de forma inteligente, se podrán jubilar antes y mejor. Distintas investigaciones señalan que el mayor error que cometen los adultos y que les produce un fuerte arrepentimiento...

Lunes 17 de Mayo de 2010

Quienes aprovechen esta crisis para invertir de forma inteligente, se podrán jubilar antes y mejor.
Distintas investigaciones señalan que el mayor error que cometen los adultos y que les produce un fuerte arrepentimiento es no haber comenzado a ahorrar e invertir desde una edad temprana. En los países desarrollados quienes confiaron sus ahorros en un fondo de retiro gubernamental o corporativo han sufrido pérdidas que llegan al 25% y deben empezar de nuevo, mientras que en nuestro país los permanentes cambios de régimen y de inversiones según sean las necesidades de caja gubernamentales, hacen pensar que vivir en un futuro de la jubilación estatal es casi tan difícil como que Walt
Disney resucite.
La percepción de que uno mismo se deberá “autofinanciar el retiro” crece entre los más jóvenes, en especial entre los Millenials o generación, y que agrupa a las personas que nacieron entre 1981 y el 2000.
La consultora PriceWaterhouseCooper, en un estudio sobre estos jóvenes de Argentina publicado hacia fines del año pasado, señaló que seis de cada diez jóvenes cree que deberá autofinanciar su retiro y que su pareja tendrá que aportar ingresos para mantener el hogar. Sólo el 4 por ciento de los encuestados se mostró confiado de que podrá vivir de su jubilación (estatal) y sólo el 2,1 por ciento aseguró que valoraría que su empresa le ofrezca como beneficio un plan de pensión o de retiro. Lo paradójico es que a pesar de pensar de esta manera, gran parte de los jóvenes “aún no está pensando” en el momento de jubilarse. Posiblemente la razón radique en que dado que vivimos en un mundo cada vez más incierto, se prefiere la emoción del consumo inmediato al pensamiento de un futuro incierto.
Para que estos jóvenes no terminen arrepintiéndose en un futuro como muchos adultos, ¿hay algo que se pueda hacer para ayudarlos? ¿Por dónde se les puede entrar a los jóvenes para que no nos digan: "Vos no sabés nada"?
Una forma sería hacerles saber que la inversión en acciones de “marcas” que ellos consumen a diario y les son familiares, y en muchos casos se divierten, también les permitirá gozar de un futuro mejor. Y en muchos casos, no habrá que esperar a la jubilación para ver los resultados. ¿Qué joven no conoce la marca Apple de los Ipod y las computadoras? Sus acciones subieron 228% desde enero 2009. ¿Y quién no ha buscado cosas en la web a través de Google, cuyas acciones subieron 65% en el mismo período? ¿O el rico café de Starbucks cuyas acciones subieron 290%? Muchos querrán tomar ganancias rápidas mientras que otros comenzarán a pensar en jubilarse ricos y a una edad temprana. Para estos últimos la historia juega a su favor. Un estudio llevado a cabo por el profesor Jeremy Siegel, de la Universidad de Wharton, en Pennsylvania, EEUU, mostró que las acciones en el período diciembre 1925–marzo 2009 (o sea, incluida la baja de las acciones del último año del 50%) rindieron 7% anual en promedio en términos reales (o sea por encima de la inflación y reinvirtiendo los dividendos). ¿Nada mal no? Con marcas comerciales como las mencionadas y dados los altos rendimientos esperados es probable que los jóvenes se convenzan. De ser así sería recomendable que no inviertan en una sola acción, sino que sigan lo que se ha dado en llamar la “regla del cinco”. La teoría es que de las cinco acciones elegidas, una probablemente será perdedora, tres producirán rendimientos mediocres, pero la quinta será una verdadera ganadora.
Mahatma Gandhi comulgaba con el pensamiento de los jóvenes actuales de que “…hay que vivir como si fueras a morir mañana…”, pero también con la experiencia de los adultos al decir: “…aprende como si fueras a vivir para siempre…”. Transmitir a los más jóvenes el equilibrio entre las dos fuerzas anteriores, permitirá que baje el número de arrepentidos por no comenzar a ahorrar desde
una edad temprana.