Miércoles 22 de Junio de 2011
Seguramente la crisis institucional que sufre el club Rosario Central tiene su historia y su consecuencia en lo deportivo, aunque no es todo, hasta lo económico será muy grave. Las pérdidas continuarán, pues las formas de hacer política son las mismas de siempre. Dudo sinceramente que esta comisión directiva tenga la idoneidad de sacar a la institución del lugar que se encuentra. Basaron su asunción en promesas que hoy se ve a las claras que no cumplieron ni pondrán cumplir en su mandato. Además de las dudas tengo muchas preguntas. ¿Es sólo la pasión por el club el motivo de sus promesas? ¿Es tan difícil encontrar gente idónea y con amor al club, ajenos de los intereses de los privados? Esto que se repite en otros clubes con gran inserción social es producto de la forma en que son representados los socios, y en la pasividad de los mismos. Mientras los socios de un club se alejen de la vida política, las malas administraciones se repiten o se aceptan promesas infantiles e irresponsables. Hay muchos intereses oscuros que terminan golpeando y bastardean lo que se construyó con el sacrificio de aquellos hombres que crearon el club. Todo lo que esos hombres sanos dejaron allí está siendo insultado por lo personeros del individualismo. ¿Es sólo falta de idoneidad realmente lo que posee la comisión directiva actual? ¿Y las anteriores? Hay más preguntas que los dirigentes actuales y pasados deben contestarle al pueblo canalla. Rosario no se merece tanta incapacidad, y si bien el socio canalla también es responsable de esta realidad actual por aceptar los espejitos de colores que nos vendieron, podemos revertirlo. Los pueblos tienen el gobierno que se merecen. Pero este pueblo canalla no se merece estos dirigentes ni estos jugadores sin códigos que no respetan los sentimientos. Hoy estaré para pedir por un Comité de Emergencia, que salve el club lde la rapiña. No podemos seguir regalándole el club a los que hacen negocios a espaldas del pueblo.
Osvaldo López