La criminalidad instalada
El vil asesinato a las patadas de una adolescente en Junín, provincia de Buenos Aires, no es un hecho aislado y demuestra cómo ha caído la sociedad en la “década ganada” en cuanto a la pérdida de valores, respeto a la autoridad y menosprecio por la vida humana.

Domingo 04 de Mayo de 2014

El vil asesinato a las patadas de una adolescente en Junín, provincia de Buenos Aires, no es un hecho aislado y demuestra cómo ha caído la sociedad en la “década ganada” en cuanto a la pérdida de valores, respeto a la autoridad y menosprecio por la vida humana. El criminal de hoy, el que no sólo hurta, o roba con violencia y hasta asesina por diversión, es esencialmente un individuo lábil, con falta de inhibición, inconstancia e imprevisión, abandonado a impresiones del momento, con ausencia de reflexión sobre las consecuencias que derivan de sus actos; además, la falta de voluntad que manifiesta la sociedad para la defensa de sus normas que hacen a la convivencia, agravan las tendencias lábiles de las personalidades criminales. En una sociedad donde la violación de las leyes y de la ética no tiene sector social definido, si no que abarca todos, en particular en los más altos niveles del Estado y, en donde no abundan los ejemplos buenos de las personalidades referentes, si no que los hay, pero malos y perversos, las personas se abandonan en el crimen casi con naturalidad. Todo se permite y esa es la causa de la impunidad que va en el escalamiento del hurto al asesinato. La tendencia a la labilidad, natural en las personalidades criminales, va alentada por el hecho evidente de que la sociedad no deja traslucir el castigo de sus actos como próximo, duro y cierto, y si esto no se revierte terminaremos viviendo como nos mostraban aquellas viejas películas del lejano oeste en donde la muerte e inseguridad eran moneda corriente, en donde sólo sobrevivía el más fuerte, aunque este no haya sido el más bueno. El criminal de hoy está caracterizado por la agresividad salvaje de sus actos y en la indiferencia afectiva y absoluta de sus consecuencias. Esta agresividad se halla exacerbada por las frustraciones que nacen de un modo de vida artificial, plagada de necesidades ficticias y secundarias que la sociedad nos hace ver como “imprescindibles y necesarias para la vida”. Pienso que es erróneo creer que estos arranques agresivos desaparecen ante la tolerancia, como lo demuestra el hecho de que muchos que delinquen, son apresados e inmediatamente puestos en libertad para continuar en la delincuencia; así la agresividad de los criminales es un comportamiento de exploración que busca medir los límites de la tolerancia en la sociedad. Faltando la reacción del medio social, la agresividad exploradora, lejos de desaparecer, se intensifica. En mi opinión, aunque entiendo que muchos discreparán con ella, la existencia de sólidas normas sociales, con su correlato de duras sanciones por su no cumplimiento, podrá hacer que la agresividad cada vez mayor de la delincuencia, se reduzca. Anécdota: estando por aterrizar en Malasia, por los parlantes del avión la azafata nos expresa lo siguiente: “Señores pasajeros, les recordamos que en Malasia está prohibido traficar o consumir drogas o estupefacientes y toda violación a esta norma es considerada una grave afrenta para la Nación que se paga con la muerte”, y continúo con el informe del tiempo y recomendaciones. Por cierto, en ese país no existen carteles de la droga ni se drogan los niños y/o mayores. En Malasia hay robos, pero muy esporádicos, provenientes de personas no del país si no de extranjeros que no conocen las reglas y la firmeza de la aplicación de las mismas, que incluyen la amputación de manos si se es reincidente.

Jorge Augusto Cardoso
DNI 7.784.561

Hoy, ¿como en los días de Noé?

Hace algunos meses leí la opinión de un productor de “La Meca” del cine sobre lo rentable que sería para la industria cinematográfica poder producir algunas de las fascinantes historias que cuenta La Biblia y con ese objetivo fue filmada Noé. Debo decirle a quien no conoce el relato bíblico, sin considerarme un erudito pero sí un conocedor de la Palabra de Dios, que la mediocre ficción que el filme cuenta no tiene nada que ver con lo que La Biblia enseña. Por ejemplo: el arca no llevó polizones, sólo a Noé y su familia, porque ingresaban aquellos a quienes Dios se lo permitía; no lo ayudaron en la construcción gigantes rocosos, sino que la barca se construyó en familia; todos los hijos de Noé eran adultos y casados y él nunca pensó que constituirían la última familia de la Tierra y algunas otras inexactitudes que no voy a enumerar para no aburrir ni extenderme. ¿Quién fue Noé de acuerdo a la Biblia? Un hombre justo que caminó con Dios en un mundo donde era muy difícil hacerlo, porque la maldad y la corrupción se multiplicaban y estaba lleno de violencia. Alguien que tuvo tanta fe, que construyó un arca en un lugar donde nunca había llovido y mientras lo hacía le daba la oportunidad a sus vecinos de cambiar su forma de vida; pero ellos se burlaron hasta que llegó la hecatombe climática. La Biblia lo menciona como un héroe de la fe y Jesús dijo que en los últimos tiempos del planeta, la humanidad vivirá como en los días de Noé y parecería que estamos llegando a ese punto donde la vida del prójimo no tiene valor, no importan la moral ni la familia, y hay que agregar sobre el aumento de la corrupción y la maldad. Cuando llegue ese día, ¿de qué lado estaremos, “construyendo el arca” o como simples espectadores? Que el fin de nuestro tiempo en la tierra no nos sorprenda lejos de Dios.

Ricardo J. Aide
DNI 8.506.571

El deterioro de bulevar Oroño

El estado deteriorado del paseo central de bulevar Oroño desde Montevideo hasta el río es el resultado de la combinación de la inacción de la Municipalidad y la falta de respeto por la convivencia que muestran cotidianamente algunos integrantes de nuestra sociedad. Ha quedado en el olvido la pretensión de creer que esa arteria tenía un mayor rango de belleza estética urbana. Así, hay que lamentar que las lajas estén rotas o manchadas, que cuando llueve el barro gane muchas zonas de la senda peatonal (por ejemplo, la intersección con calle Santa Fe queda convertida en un lodazal intransitable, donde –para paliar ese inconveniente– como gran obra de ingeniería hidráulica se abrió una canaleta que desagua sobre el pavimento), y que el césped esté descuidado o directamente brille por su ausencia. Un párrafo especial merecen los ciclistas, que circulan a sus anchas por la senda peatonal a pesar de los carteles que la Municipalidad colocó en algunas luminarias de las esquinas. Demasiado pequeños, casi tímidos, más que avisar de una prohibición, pareciera que esos carteles aumentan la vocación que algunos padecen por no acatar las normas. Llama la atención que si bien hay toda clase de incumplidores, estos son mayoritariamente jóvenes y estudiantes, que encuentran una forma fácil y placentera para ir y venir de sus escuelas o facultades, a veces incluso en grupo, conversando animadamente y ocupando casi todo el paseo. Por supuesto que cuando no pueden remediarlo tienen que bajar del sendero peatonal y circular por el área de tierra de los jardines de los costados, lo cual ha generado a lo largo del bulevar una zona carente de césped y casi convertida en avenida ciclística. Una vez le indiqué a un joven que estaba circulando por un lugar prohibido y le mostré el cartel que así lo informa, pero me contestó “que venga la Municipalidad a decírmelo”, frase que expone crudamente el grado de respeto por la convivencia y los derechos del otro que estamos inculcando en la educación de los jóvenes. ¿Y los perros? ¿Y los dueños de los perros? Para qué extendernos, ya sabemos lo fácil que resulta hacerse los distraídos mientras el pichicho retoza. La cartelería señalando la ubicación de los inmuebles que en el pasado fueron emblemáticos fue una excelente idea. Lamentablemente, el vandalismo y el tiempo obligan a recomponer muchos de estos carteles, hoy solamente ilustrativos del deterioro. Quizás todo este estado de cosas esté originado en que la Municipalidad, sintiéndose culposa por la prédica opositora acerca de las “dos ciudades”, haya resuelto dejar de lado el mantenimiento de zonas presuntamente de mayor poder adquisitivo. Me pongo en el lugar de los vecinos y supongo la gracia que les hará pagar impuestos o tasas incrementados, sin ni siquiera poder estar seguros que si llevan a sus hijos o nietos pequeños a disfrutar del paseo no van a ser atropellados por algún ciclista distraído.

DNI 6.069.716

Una historia
como ejemplo

El 1° de setiembre de 2013 compré un Fiat Siena 0 km. Iba a comprar un usado pero preferí gastar unos pesos más, suponiendo que un vehículo nuevo no traería problemas durante un año, como se suele suponer. A principios de marzo lo llevé a una concesionaria Fiat por el service de los 10.000 km. Cuando lo saqué empezó a tironear feo, por lo cual lo volví a llevar a dicha concesionaria el 12 de marzo. Al abrir el motor “descubrimos” que estaba armado con bujías de dos marcas diferentes, cosa que yo jamás había visto, y que me parece una clara muestra de negligencia por parte de Fiat. Lo que parecía un problema eléctrico menor se convirtió en una válvula quemada. Una válvula quemada en un motor con solamente 10.000 km. de uso. Hubo innumerables idas y vueltas entre la fábrica, el concesionario y yo, porque fábrica quería cambiar algún repuesto menor y yo solicitaba la tapa completa nueva. Finalmente, accedieron y se la cambiaron, pero tampoco funcionó. El final de la historia es que, salvo el block, hubo que cambiar el motor completo. Mi vehículo -entre idas y vueltas- estuvo en la concesionaria hasta el 14 de abril. Es decir, más de un mes. A mediados de ese plazo de espera les dije que mi esposa y yo necesitábamos el auto para trabajar, y que necesitaba un auto sustituto hasta que mi unidad estuviera lista. Medio a regañadientes me lo entregaron. El 14 de abril retiré un auto que, obvio es decirlo, no me inspira la mínima confianza, ya que nadie me supo explicar la causa del problema. Trataré de sacármelo de encima apenas pueda, y comprar un vehículo de algún fabricante más serio. Como vivimos en Olivos y mi esposa es arquitecta, dirigiendo dos obras en Pilar y Escobar, la falta de auto me costó una fortuna en remises durante dos semanas. Le solicité a Fiat, primero a Pos-Venta y luego a su presidente, que me reintegrara ese dinero, porque la culpa de ese gasto era total y exclusivamente de Fiat. Sorprendentemente, se niegan a reintegrarlo porque creen que con lo que hicieron como “servicio” ya es suficiente. Eso sí, cada rato me tiran con uno de sus slogans vacíos de contenido: “atendimos su requerimiento más allá de lo que indica el contrato de garantía de fábrica de su unidad”. “En Fiat trabajamos todos los días pensando en la excelencia de nuestros productos y nuestros servicios”. “La confianza no se pide, se gana”. Karl Albrecht (un experto en calidad de servicio) solía decir que “si usted no puede dar calidad no anuncie calidad”, porque lo único que logrará es aumentar el umbral de expectativas del cliente y después hacerlo caer al vacío desde mayor altura.

Jorge Bertezzolo
DNI 10.962.566

Gracias por la
obra pluvial

Los vecinos del populoso barrio Ludueña, sector comprendido desde Enzo Bordabehere, entre Carriego y Sucre, estamos inmesamente satisfechos y agradecidos por la obra de desagûe pluvial a cargo del Departamento de Obras Hidráulicas de la Municipalidad, de todo su equipo de ingenieros y la Empresa Del Sol, que tuvo a cargo la obra. De lo general a lo particular es digno de destacar la obra de desagüe. Sólo quien padece las reiteradas inundaciones en su domicilio particular sabe de lo que estoy hablando; mucho más si se carece de salud.

DNI 17.026.100