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La Corte otorgó el arresto domiciliario a un represor

El tribunal benefició a un ex militar condenado a perpetua. Dijo que estudiará "caso por caso" la situación de los sentenciados enfermos.  

Miércoles 03 de Septiembre de 2014

La Corte Suprema de Justicia concedió la prisión domiciliaria a un represor condenado a prisión perpetua, por razones de enfermedad. El tribunal aclaró que analizará "caso por caso" los pedidos que en ese sentido formulen los sentenciados por crímenes de lesa humanidad que purgan la pena en cárceles comunes.

El pedido fue concedido al represor Roque Italo Pappalardo, condenado a prisión perpetua.

De esta forma, la Corte marca una nueva postura respecto a los sentenciados por delitos de lesa humanidad. Se trata de los reclamos por cuestiones de salud de los detenidos, algunos de los cuales superan los 80 años y se encuentran alojados en cárceles comunes.

Pappalardo fue condenado por el crimen del abogado Carlos Moreno en Tandil durante la última dictadura. La Cámara Federal de Casación Penal le había otorgado la prisión domiciliaria, pero la Fiscalía general había reclamado que fuera nuevamente alojado en un establecimiento dependiente del Servicio Penitenciario Federal.

Ahora, el fallo que le concedió la prisión domiciliaria a Pappalardo fue firmado por Ricardo Lorenzetti, presidente de la Corte, Elena Highton de Nolasco, Juan Carlos Maqueda y Enrique Petracci.

En septiembre de 2013, la Cámara de Casación había ratificado las condenas por el crimen de Moreno, uno de los casos más resonantes de la represión en el centro-oeste de la provincia de Buenos Aires.

En su reunión de ayer, la Corte evaluó que por su estado de salud debía permanecer en su domicilio, y anticipó que "revisará caso por caso" los planteos de represores longevos y con trastornos que pongan en riesgo sus vidas.

Pappalardo, un ex coronel del Ejército, atraviesa un gravísimo cuadro de salud por una afección cardíaca y corre riesgo de muerte si no recibe cuidados que, en prisión, difícilmente le puedan dedicar. El represor fue condenado por el Tribunal Federal de Mar del Plata (que se trasladó a Tandil para el juicio) junto a los ex militares Julio Tommasi y José Luis Ojeda como autores de la desaparición, tormentos agravados y asesinato de Moreno.

Ex juez Romano. Por otra parte, organismos de derechos humanos de Mendoza se manifestaron ayer contra la posibilidad de que el ex magistrado Otilio Romano, quien es juzgado por su participación en la última dictadura militar, obtenga el beneficio de la prisión domiciliaria.

“Primatesta pedía que no violaran a las mujeres”

La diputada nacional por Salta Susana Canela (FPV) declaró que cuando estuvo secuestrada en el Departamento de Informaciones a la Policía de Córdoba (D2) el entonces arzobispo de Córdoba, el fallecido cardenal Raúl Primatesta, “había pedido (a los represores) que a las mujeres no las violaran”.

Canela declaró en el juicio oral que se lleva a cabo en Córdoba, por crímenes de lesa humanidad cometidos en el centro clandestino La Perla.

La víctima señaló que un comisario “vivía amenazando a mi marido con que si no me entregaba sexualmente a él me iban a mandar a la patota en la que estaba (Miguel Angel) Gómez —uno de los imputados— que había golpeado brutalmente hasta partirle las costillas a mi marido”. Dijo que en esa oportunidad, otro de los detenidos le aconsejó que se resistiera a las violaciones: “Me dijo que Primatesta había pedido que al menos a las mujeres no las violaran, y que no era una orden el abusar de nosotras”. Sin embargo, añadió “todo el tiempo pasaban estas cosas. Yo trataba de transmitirle a las otras compañeras que se resistieran”.

De la declaración se desprende que el extinto jerarca de la Iglesia estaba al tanto de las prácticas represivas.

También declaró la diputada provincial santafesina Alicia Gutiérrez en relación al secuestro y desaparición de su compañero, Eduardo José Toniolli, quien fue secuestrado el 9 de febrero de 1977, estuvo en La Perla donde fue torturado, luego llevado a la Quinta de Funes en cercanías de Rosario, y finalmente asesinado. “Las mayores secuelas las tuvieron mis suegros y mi hijo (el también diputado provincial Eduardo Toniolli), que nunca pudo conocer a su padre”, dijo.

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