La conversión al catolicismo
Nuevamente, por consejo de sus astrólogos, nuestra respetadísima señora presidente de los argentinos inició un viaje por Europa.

Lunes 24 de Marzo de 2014

Nuevamente, por consejo de sus astrólogos, nuestra respetadísima señora presidente de los argentinos inició un viaje por Europa. Primero visitó al Papa, necesitaba urgente esa foto, después de tanto tiempo de denostarlo con su compañero de ruta (secuaz) incansablemente, ignorando los Tedéum, rechazando sus homilías, ahora fue en busca de la reconfortación espiritual. Se nota que ha asumido definitivamente el daño que le hizo a la sociedad, fragmentándola como tantas veces pudo, que terminó escapándosele de las manos. Su alma requiere la paz. La misma que le negó a su ahora anfitrión. Espero que algún día, más que explicarle cómo se ceba un mate, se hinque en un gesto de humildad y sumisión, frente al emisario de Dios o tal vez el mismísimo Mesías y pida perdón por todo lo que dijo de él y lo mal que hizo por nosotros, que somos devotos desinteresados de nuestro querido y amado Papa Francisco. El mejor hombre que aportó la Argentina sobre la faz de la Tierra. Tal vez le fue a pedir que la encomiende para ir a Francia, a enfrentar a Hollande y al Club de París. Espero que no se le ocurra mandar a alguno de sus esbirros a ver si hay algún remanente de indulgencias a mano.

Roberto Sánchez