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La construcción busca capitalizar el envión de 2011

Con tasas de crecimiento superiores a casi todos los otros rubros, la industria de la construcción atraviesa una época dorada atada a la fuerte recuperación económica registrada durante los últimos años en la Argentina.

Domingo 08 de Enero de 2012

Con tasas de crecimiento superiores a casi todos los otros rubros, la industria de la construcción atraviesa una época dorada atada a la fuerte recuperación económica registrada durante los últimos años en la Argentina.

Sobre la base de un 2011 descollante con récords históricos en despachos de cemento y autorizaciones de obras nuevas, algunos de los máximos referentes empresariales del sector destacaron que este año se mantendrá un muy buen ritmo, aunque alertaron que en parte será por un "efecto inercia" por los emprendimientos que ya están en marcha, más que por nuevas inversiones.

Este panorama, que fue uno de los ejes del foro organizado en la ciudad por la asociación civil Construya -entidad creada en 2002 como una iniciativa privada para promover la construcción de viviendas, industrias y comercios que agrupa a 12 empresas lideres del rubro- también fue ratificado por los empresarios del rubro que hicieron su balance del año que recién termina.

Desde el sector avisaron que, contrariamente a lo que pasó en los 90, esta vez el boom involucra sobre todo al interior del país, donde más aumentó en proporción el despacho de cemento y las autorizaciones para nuevas obras.

También reclamaron por la aparición de canales de financiamiento que cubran las demandas de la clase media, ya que hasta ahora los emprendimientos dependen sea de las inversiones de los sectores con mayores ingresos, sea del Estado a través de la obra pública para los sectores más desfavorecidos.

MIRADA SECTORIAL. Pedro Enrique Brandi es presidente de la asociación civil Construya y propietario de Cefas, empresa minera fabricante de la cal El Milagro. Según su perspectiva, el largo plazo presenta perspectivas alentadoras que se apoyan sobre todo en un presente y un pasado cercano reluciente, en el cuál sólo las 12 firmas que representa llevan invertidos 500 millones de dólares en diferentes obras y calculan desembolsar otros 500 millones en el próximo quinquenio, lo que se traduce en un 42 por ciento más de personal empleado.

Brandi recordó que en 2002, uno de los años más oscuros de la economía argentina contemporánea, junto a un grupo de empresarios del sector de la construcción decidieron formar el grupo Construya "como una apuesta a futuro en el peor momento económico, político y social de la historia reciente.

"Hoy somos referentes del sector y nos manejamos con tres grandes objetivos: promover la construcción de calidad, generar herramientas para los distribuidores y empresarios; y generar instancias permanentes de capacitación", dijo, para rememorar que la construcción fue y es uno de los rubros de la economía que mejor acompañó el proceso de recuperación de Argentina.

"Como integrantes de esta cadena de valor crecimos a tasas sustancialmente mas elevadas que el promedio general, fuimos tractores del proceso de recuperación", aseguró, para agregar que el viento de cola internacional provocó un "efecto riqueza" que estuvo bien acompañado por un ordenamiento macro de los números.

Ese mayor nivel de consumo e inversión de los sectores beneficiados, más el efecto derrame generado por la soja, permitió que la riqueza nacional creciera en promedio un 7 por ciento anual, y que el Producto Bruto Interno (PBI) se duplicara en los últimos ocho o nueve años, que según estimó medido en dólares constantes pasó de 87 mil millones de dólares a casi 450 mil millones, mientras que el ingreso per cápita también se movió desde 2.300 dólares a casi 11 mil dólares anuales.

En ese punto, Brandi resaltó la importancia del contexto internacional y la recuperación de la inversión, sobre todo si se tiene en cuenta que la salida del pozo de 2001 y la continuidad de la expansión se dio sin mercado de crédito, a pesar de la dependencia que la industria de la construcción tiene con el financiamiento a largo plazo.

"El índice Construya creció al 135 por ciento anual, la inversión se triplicó, y los despachos de cemento pasaron de 4 millones de toneladas a 12 millones", desagregó el empresario y dirigente, quien detalló que los desembolsos en el sector del cual es un referente pasaron de 7 mil millones de dólares a 66 mil millones en dólares constantes.

PRONóSTICOS. A la hora de dar vuelta la página y trazar algún pronóstico sobre el año que recién arranca, el empresario aseguró que el sector enfrenta oportunidades de consolidación cuyo techo será sostener una tasa de nivel de actividad elevada en términos históricos, aunque más por el efecto inercia de las obras ya comenzadas que por nuevos emprendimientos de igual talla que los anteriores.

"Habrá continuidad de obra nueva, fueron esos despachos los que le dieron dinamismo al sector en 2011, con crecimientos muy elevados en el cemento, que es el principal termómetro de la actividad", apuntó.

En su opinión el contexto internacional, a pesar de la dura crisis que atraviesa Europa, promete buenas perspectivas para el mediano plazo, aún en medio de la incertidumbre global y con el peso en contra de la ralentización de los números tanto en Europa como en Estados Unidos.

"Las perspectivas de largo plazo para el mundo son alentadoras, porque si bien crece a menor velocidad por la menor tracción de los países desarrollados, nos parece poco probable una nueva recesión como en 2009, si no cunde el pánico en el mundo los emergentes seguirán creciendo mucho, aunque un poco menos que hasta ahora", señaló.

En este escenario, estimó que el PBI argentino crecerá un 3,45 por ciento "como piso", con un incremento en el rubro de la construcción estimado en un 20 por ciento para los próximos cinco años acompañado de nuevos récords históricos, sobre todo en las regiones extra Buenos Aires.

inversión federal. Brandi destacó como un fenómeno particular de esta época que las mayores inversiones en la construcción tuvieron "carácter federal" durante la última década, en contraposición a lo ocurrido durante los años '90, cuando ese proceso estuvo liderado por la ciudad de Buenos Aires.

El desarrollo del interior es entonces una de las características del crecimiento registrado durante los últimos años, una foto en donde se destacan las performances de regiones como el NOA, Cuyo, y el NEA, donde hay mayores perspectivas de crecimiento de población y donde más crece el consumo de portland y las autorizaciones de nuevas superficies para la construcción.

"A todas las principales ciudades del interior les va muy bien, pero a mediano y largo plazo la Pampa Húmeda, el NEA, el NOA y Cuyo serán las regiones más fuertes", señaló.

Como ejemplo, Brandi citó que en los últimos cinco años los despachos totales de cemento en el NEA crecieron un 88 por ciento, contra un promedio para el país del 50 por ciento.

Según relató, el crecimiento en la construcción se explica por el desarrollo agropecuario, los biocombustibles, el turismo y la minería, y esto -dijo- se mantendrá en las próximas décadas si las políticas públicas alientan inversiones, un fenómeno de expansión que se ve en Brasil, Uruguay, Paraguay y Chile.

Esta vez, el boom fue más federal que capitalino, ya que incluso los números de la Capital Federal reflejan caídas absolutas en los últimos años tanto en cemento como en aprobación de permisos de construcción.

Al mismo tiempo, Brandi alertó que si no aparece financiamiento a largo plazo "a tasa razonable" la inversión seguirá siendo propulsada solamente por los segmentos altos y medios-altos, y por el Estado a través de la obra publica para los sectores de menores ingresos.

MERCADO LOCAL. En un registro más local, varios de los principales actores del capítulo rosarino de la construcción apuntaron a las buenas oportunidades que sigue ofreciendo la ciudad, aunque criticaron las normas para edificar impuestas desde el municipio al señalar que la oferta no logra satisfacer la demanda.

Marcelo Passardi, de la Asociación de Empresarios de la Vivienda, repasó algunos rasgos generales del mercado inmobiliario en general y del rosarino en particular.

Tras asegurar que el mercado estadounidense se está recuperando después de la fenomenal crisis de la hipotecas de 2008, explicó que tras el crack argentino de finales de 2001 la gente optó por empezar a ahorrar en bienes reales, una tendencia que se frenó con la crisis vivida hace tres años, que paralizó el financiamiento a los emprendimientos inmobiliarios.

"Hoy hay una demanda especializada con búsqueda de marca", dijo, tras lo cual señaló que en Rosario el nuevo código urbano genera "sobredemanda en la tierra" al restringir el uso de la tierra y bajar la edificabilidad, lo que genera sobrecostos que se traducen en pocos emprendimientos nuevos y una mayor baja de la oferta que a nivel país.

"El mix de Rosario es igual al mix de Argentina, más el nuevo código local", sintetizó.

A la hora de trazar un análisis de la demanda, Passardi mencionó el efecto soja y la depreciación de la moneda de referencia durante el último tramo de 2011.

"Hay una demanda sostenida con una baja en la oferta por los edificios que no se empezaron por el crack de 2008, y hay un mercado activo con ahorro en bienes reales por el 2001 y por el crack internacional de 2008", señaló el empresario, en cuya opinión la ciudad tiene un mercado inmobiliario mas activo que a nivel país, pero con un baja en la oferta.

Pero si bien la demanda es sostenida y es mucho mayor que en el promedio del país, sobre todo por la posición geográfica de la ciudad, están apareciendo algunas luces amarillas a partir de la disminución registrada en los precios de la soja en los últimos dos meses.

De todas formas, tanto los incrementos en el costo laboral como en los materiales harán que los precios "sigan subiendo", lo cual se traducirá en la ratificación de la tendencia de los últimos años, donde las viviendas en las áreas centrales sólo se destina al sector ABC1 (altos ingresos), expulsando a la periferia tanto a la primera vivienda como a la vivienda social.

En ese punto, destacó que la demanda insatisfecha se dirige hacia otras ciudades del sur de la provincia, un fenómeno que ya ocurre y que se traduce en mayor cantidad de habitantes en localidades cercanas y en la multiplicación de los countries en los alrededores: "hay 7 mil familias que se ubicaron en ciudades satélites a Rosario", especificó el referente sectorial.

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