Martes 11 de Marzo de 2014
Hoy estamos en la carrera espacial, disputando con EE.UU, Rusia, China y otros nuestro lugar en el espacio. Los agoreros de siempre (yo entre ellos) no creían que se elevara ni dos centímetros del suelo. Después de una inversión en varios prototipos por $ 3.200.000.000, aspiran mínimamente a que despeguen. Este era el segundo y terminó estrellado contra el suelo. En una casi (diríamos) exagerada actitud triunfalista, el decano de la Universidad de La Plata, ingeniero constructor Marcos Actis, dijo que el lanzamiento “fue un éxito, porque se elevó”, o sea que él como ingeniero también ya sabía que no se elevaría. No quiero imaginarme cuando en el “Houston Argentino” quieran enviar una nave tripulada; por las dudas me voy lejos (igual creo que vendrán antes los marcianos). Tuvimos suerte de que no arrancó para el lado de Buenos Aires tipo buscapié, porque hubieran provocado un desastre. Siendo un lego en el tema, sostengo que el físico Conrado Varotto se salteó una página de cálculo, o le pusieron un tanque demasiado chico de combustible o le recetaron mal las coordenadas. ¿No hubiera sido mejor comprar en Cadenazi una cañita voladora y mandar una hormiga o una mosca atada al espacio? Además, hubiera armado mejor la fiesta.
Roberto Rubén Sánchez / DNI 8.634.022