Miércoles 24 de Diciembre de 2008
"El 2 de enero de este año fui capturado por el enemigo en la puerta de la tienda Los Gallegos, en Mar del Plata. A pocas cuadras de ahí fue capturada mi compañera por haber sido entregados por cuadros partidarios que estaban en manos del enemigo", relató Tucho Valenzuela en su conferencia de prensa en México el 18 de enero de 1978.
"Desde el mismo momento de la captura yo estaba con mi hijo que tiene un año y medio (fruto de una pareja anterior de Negro). A partir del momento de la captura soy trasladado en auto hasta las afueras de la ciudad de Mar del Plata, donde me suben a un camión, quedando mi compañera en un auto. De ahí soy trasladado a la ciudad de Rosario a una quinta", explicó.
Valenzuela denunció "el nivel de tortura y salvajismo" que en general padecían los detenidos en manos de las fuerzas armadas, y relató en detalle cómo le fue propuesto infiltrarse para golpear en el exterior a la organización.
"El día 14, salgo hacia México. Lo hago acompañado de un traidor que colaboraba con el enemigo y que había sido mi amigo personal durante varios años y que había sido el que me entregó a mí y a mi compañera", expresó.
"Me acompaña también el jefe de la quinta donde estuve secuestrado. El jefe de la quinta que está acá en México es un mayor del Ejército, miembro de Inteligencia del II Cuerpo, usa como nombre de guerra Sebastián, y está en México con un documento falso con el nombre de Ferrer".
Estaba acompañado también por un teniente, apodado Daniel y un miembro civil de Inteligencia, que usa como nombre de guerra Barba y utilizó en México un documento falso a nombre de Caravetta.
"Mi compañera Raquel Negro, embarazada de seis meses, y mi hijo Sebastián, de un año y medio, están en manos del enemigo. Ellos son los rehenes y fui amenazado de que serían inmediatamente ejecutados si la misión de infiltración que yo iba a cumplir acá fracasaba o se producía algún hecho como este. Cualquiera se puede dar cuenta de que esta es una situación muy difícil, para cualquier hombre, aún para un cuadro revolucionario", admitió.
"Mi compañera, el hijo por nacer y mi otro hijo están en manos del general Galtieri. Mi compañera tuvo el coraje de quedarse en manos del enemigo con el serio peligro de ser muerta", relató Tucho, dueño de una vida agitada y repleta de matices.