Edición Impresa

La comunidad silenciosa

Cuando adolescentes de 12-13 años eligen cursar el secundario en el Politécnico imaginan que cumplirán con un sueño.

Miércoles 08 de Noviembre de 2017

Cuando adolescentes de 12-13 años eligen cursar el secundario en el Politécnico imaginan que cumplirán con un sueño. Cierto es que algunos quedan en el camino. Descubren un mundo de exigencias cotidianas que muchos no están dispuestos a cumplir. Los muchachos y chicas que cursan hasta el final van descubriendo paulatinamente las exigencias del mundo real. Muchos sienten rechazo al tránsito por los talleres de oficios, algunos de los cuales han caído casi en el desuso. Pero es allí donde se templa el carácter, donde se forja la personalidad, donde se modela un proyecto de vida, donde se construye una actitud. Parecen metáforas de los materiales que aprenden a modificar, a moldear, pero no. Que a los quince años una niña o un muchacho empuñen cada semana una lima y den forma a un trozo de metal bajo exigencias planificadas de total precisión no es una metáfora. Es parte de un programa que poco o nada tiene de casual. En las aulas se alterna con un intenso paseo por materias humanísticas y claro, un progresivo desafío en las matemáticas, física y materias técnicas de cada especialidad. El antiguo Industrial Superior de la Nación al actual Politécnico, siempre dentro de la órbita de la Universidad Nacional de Rosario, a fines de los 70, bajo la conducción del ingeniero Arquímides Bolis, quien fuera director en los años de cursado de quien suscribe estas líneas. A pesar de los vaivenes del país, y de los múltiples intentos de bajar los niveles educativos, el Poli continuó con su tradición de excelencia. No fueron menores los impactos de las transformaciones de la era digital, pero allí estaba el antiguo instituto dispuesto a adaptarse a los nuevos grandes cambios. Los que tuvimos la fortuna de pasar por sus claustros no nos ponemos de acuerdo. Muchos afirman que cursar ya era un disfrute. Otros, por el contrario afirman haber descubierto después de egresados las bondades de la formación adquirida. Todos coincidimos en que de ninguna manera fue o es la pretendida tortura que ajenos a la institución arrogan al tránsito por la misma. Además de la exigencia educativa había tiempo para el deporte, los viajes y las celebraciones. Los veteranos recordamos claramente la fiesta bailable llamada "La manzana de Adán", de enorme convocatoria en los 60/70, y los viajes de estudio que se solventaban con el trabajo de todos los asistentes al instituto. La convivencia en el mismo edificio con las facultades de Ingeniería y Arquitectura generaba intensas inducciones a continuar carreras técnicas. Pero muchos han optado por medicina, odontología, psicología o simplemente abordar el desafío de enfrentar la vida con las herramientas de las tecnicaturas. La vida nos da a los egresados el enorme placer en descubrir al otro, al que también cursó en el Poli, al polipibe. Se descubren acuerdos tácitos cuando se generan estos encuentros ya sean sociales o profesionales y es que el Politécnico genera en sus alumnos, sin jamás enunciarla, una cofradía silenciosa, una pertenencia que tiene que ver con la experiencia compartida, no importa a que generación se pertenece, se es egresado del Poli y punto. Cada promoción genera grupos, camadas, tribus de distintos tamaños que perduran en el tiempo, que no se extinguen. Porque un lazo de particular de amistad los une, los vincula. Nombrar una sola figura de los forjadores de tamaño proyecto educativo es en mi caso homenajear a todos los que tuve el gusto de tener de profesores, ya los que continuaron con el mismo espíritu semejante labor de excelencia. Este breve repaso de la querida escuela es apenas un simple homenaje a los compañeros caídos en New York. Enormes personas que celebraban algo que millones de individuos que se solidarizan frente a la tragedia, no entenderán en profundidad, y es la amistad, esa enorme amistad que los llevó tan lejos a celebrarla. Un imbécil reclutado sin saberlo por uno de los tantos algoritmos criminales que pululan por la red, los sacó de un disfrute que le fue y le será negado por su abyecta condición. Prefiero pensar que cinco hermosas almas, vibrantes, felices, celebran la vida que tuvieron sentados en un maravilloso taburete que hicieron ellos mismos en el primer año de cursado en la maravillosa escuela. Todos los recordaremos eternamente, nadie los olvidará. La cofradía silenciosa abraza sin límites a los sobrevivientes.
Edgardo Juárez (promoción 1970)
DNI 8.599.954


Respeto por el dolor ajeno
Aún los ciudadanos rosarinos y del mundo conmovidos por el atentado terrorista, cobarde y vil, ocurrido en Nueva York. Aún los familiares desconsolados. Pese a eso, el fin de semana pasado autoridades municipales permitieron arrancar la Fiesta de las Colectividades a todo trapo. No sólo eso, el domingo festejaron siete años de la Calle Recreativa con clases de zumba, conciertos y parlantes en los parques públicos. Personalmente, pasé caminando por uno de estas tolderías en Santiago y el río, plagados de carpas con carteles de Rosario = Salud y cientos de empleados públicos municipales con remeras verdes repartiendo folletos propagandísticos del gobierno municipal. Todo al son de cumbias y música a 400 decibeles. La gente pasaba y miraba extrañada. El que impartía clases de zumba sólo lo hacía a unas 20 personas entre las que se contaban empleados con las mismas remeras verdes. Pregunté quién era el responsable de esto y me dijeron Bruno Colautti, director de la Calle Recreativa. No respetan ni el dolor ajeno.
Ariel Kaplan


Control de calidad en las bicisendas
Desesperanzada de que las cosas cambien, opté por no escribir más en Carta de Lectores siguiendo el consejo de una amiga y de Einstein: "Hay dos cosas infinitas: el universo y la estupidez humana. Y del universo no estoy seguro". Retomé mis paseos en bicicleta que había abandonado después de que una camioneta 4 x 4 llevara dos de sus ruedas por la bicisenda. Ahora, saqué un seguro de vida y decidí dar un paseo relajado por las bicisendas de Rosario. Tomé por calle Catamarca, antes de llegar a bulevar Oroño parecía esos perritos que bajan y suben la cabeza en la parte trasera de los autos, esquivando ramas de árboles y troncos torcidos hacia la bicisenda. Entre el espacio que ocupan los troncos torcidos y el asfalto desparejo hay que mantener una rigurosa línea recta para no morder los baches. Volví con la frente rayada por ramas y "relajada" luego de apercibir motos que se cruzaban peligrosamente en mi camino. Cuando se fabrica algo, hay un "control de calidad". Me motivó a escribir porque considero que es una situación reversible: a los que promocionan este sistema, ¿no se les ocurre algún día tomar una bicicleta y hacer "control de calidad"? Aclaro que no tomé fotos de todas las situaciones porque hubiera completado la página de Whatsaaps del diario.
Silvia Buonamico


Un obsceno silencio
Como derivación increíble del asesinato de los cinco rosarinos en Nueva York, hay que destacar y denunciar el absoluto silencio de las llamadas "organizaciones de derechos humanos". Un silencio realmente obsceno. Parece que a esa gente sólo le interesa defender a terroristas pero nunca a las víctimas de los terroristas. ¿Bajo qué manto de silencio están ocultos el señor Pérez Esquivel, las señoras Carlotto y Bonafini, y demás personajes de esas organizaciones, frente a este hecho que enluta a todos los argentinos? (Aunque parece que no a ellos).
DNI 6.065.831


Funcionarios corruptos y presos
Gran parte de la población está conforme con Cambiemos. El resultado de las elecciones así lo demostró. La mayoría de los dirigentes están presos, y la gente espera que caiga la ex presidente, quien le hizo mucho daño al pueblo. Se enriqueció a costilla de los argentinos. Ella y su familia. Y las cosas que todavía faltan saberse. La hilera de presos va a ser muy larga. Falta su hijo e hija. El país entero espera que Cambiemos actúe. Macri está haciendo bien las cosas, y sabe que la gente, en su mayoría, lo apoya.
Manuel Castilla
DNI 6.057.702


Día de la Tradición
El Día de la Tradición, 10 de noviembre, recuerda el natalicio del escritor José Hernández, 1834, en Perdriel, Buenos Aires. Cursó las primeras letras y números en el Liceo de San Telmo, desde los cuatro años, su maestro fue Don Pedro Sánchez, amplió sus conocimientos en diversos cursos y copiosas lecturas con gran capacidad autodidáctica, en La Plata, Paraná y Rosario. Por su espíritu inquieto e investigador fue destacado escritor, poeta, periodista, contador, taquígrafo, soldado, comerciante, procurador y político argentino (fue diputado y senador) defensor de las ideas federales. Su obra cumbre fue la autoría del poema "El Gaucho Martín Fierro". Este 10 de Noviembre de 2017, en el Salón de los Pasos Perdidos, Honorable Congreso de la Nación, participarán numerosas delegaciones provinciales al acto de clausura del "Año Hernandiano" (2016-2017), en homenaje a José Hernández en el 130º aniversario de su fallecimiento, ocurrido el 21 de octubre de 1886 en su quinta de Belgrano, Buenos Aires, a los 51 años. José Hernández estuvo casado y fue padre de siete hijos. Los integrantes del "Instituto Martín Fierro de Rosario" también estarán de fiesta y coronarán este Año Hernandiano; por la mañana con el izamiento de la Bandera en el Monumento Nacional y por la noche con una reunión folclórica y cena. Todos alentados por la figura emblemática de nuestro poeta nacional que como antaño sigue proclamado hoy, con aquellos versos del inmortal Martín Fierro: "Los hermanos sean unidos, porque esa es la ley primera. Tengan unión verdadera en cualquier tiempo que sea, porque si entre ellos pelean los devoran los de afuera".
Luis Angel Maggi


¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario

script type="text/javascript"> window._taboola = window._taboola || []; _taboola.push({flush: true});