Lunes 12 de Enero de 2009
Con el título de "Cardiólogos rosarinos" el señor César Goldín destacó en una carta en esta sección el rol del hospital público en la atención de quienes carecen de obra social y están protegidos por el Estado. Estoy plenamente de acuerdo con él, y reafirmo el rol imprescindible del hospital en la atención de la salud. Sin embargo, es importante aclarar ciertos conceptos a fin de que los ciudadanos no malentiendan algunas afirmaciones que, seguramente por desconocimiento, son falaces. El hospital público no es gratuito, es fuertemente costoso pues en nuestra ciudad recibe fondos del Estado municipal, provincial, además de privados (Rotary) y de obras sociales y prepagos porque atiende pacientes con cobertura que son pagados por los financiadores (hospitales de autogestión). Estos fondos los gasta fundamentalmente en sueldos y funcionamiento pues se paga permanentemente el gasto, se atienda o no a los pacientes. Esto se llama financiar la oferta, y es muy caro pero probablemente inevitable en una institución como el hospital público. Las clínicas y sanatorios privados atienden a los pacientes financiados por las obras sociales y sólo reciben ese dinero cuando atienden a un enfermo; si no mantienen sus gastos y personal, pagan sus impuestos y hacen sus inversiones con sus propios recursos. Esto que es financiar la demanda es mucho menos costoso que financiar la oferta. La salud pública es una sola pues hospitales, clínicas y sanatorios atendemos a la gente en general sin distinciones, sólo que algunos son financiados por el Estado con presupuesto y el llamado prestador privado se financia con lo que recibe por las prestaciones que da. Finalmente, es conveniente aclarar que el Sanatorio de Niños es el único prestador privado habilitado por el Programa de Cardiopatías Congénitas y el que inició las cirugías cardiovasculares del programa en la región sin costo alguno para el paciente.
Javier Escalante (gerente médico del Sanatorio de Niños de Rosario)