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La ciudad se volvió a llenar de corralitos de Aguas Santafesinas en las calles

En esta ocasión para la empresa, las cifras son buenas: en enero de 2013 hubo 270 intervenciones y, peor aún, en el 2009, llegó a contabilizar unos 400 de estos vallados.

Domingo 19 de Enero de 2014

La ciudad tiene 110 corralitos de Aguas Santafesinas (Assa) en sus tórridas calles de enero. Un tercio de estas intervenciones están en la zona que aún conserva el desagüe de lluvia y cloacas por la misma cañería. Para la empresa, este número casi roza la situación óptima si se tiene en cuenta que una red subterránea de cuatro mil kilómetros, tendrá, casi por estadística, algún punto vulnerable. Además, asegura que desde el momento en que se señaliza hasta la reparación, hay un tiempo promedio de 20 a 25 días.

   ¿Son pocos o muchos los corralitos? Como en el truco, depende de cada mano. En esta ocasión para la empresa, las cifras son buenas: en enero de 2013 hubo 270 intervenciones y, peor aún, en el 2009, llegó a contabilizar unos 400 de estos vallados en las distintas calzadas. Este descenso, dice Assa, tiene una razón, un trabajo intenso a lo largo del año pasado.

   “Son niveles razonables, siempre hay roturas y su respectivo tiempo de reparación”, explicó el portavoz de Assa, Guillermo Lanfranco, y contrastó el centenar de corralitos con la dimensión del servicio que prestan.

   La infraestructura de agua y cloacas tienen 2.030 y 1.650 kilómetros, respectivamente, en un área de 10.500 hectáreas (el total de la zona urbana rosarina). En el primero de los casos hay un millón ochenta mil usuarios a través de 231 mil conexiones y en el segundo, sólo 820 mil clientes, la diferencia es el déficit de ductos cloacales.

Según Assa, toda esa nervadura enterrada tiene sus bemoles. En especial, la zona delimitada por Francia, 27 de Febrero y el río. El área así formada conserva el antiguo tendido pluviocloacal. En el resto de la ciudad ambos desagües están separados, la empresa sólo tiene bajo su incumbencia las cloacas porque las redes pluviales están a cargo de la Municipalidad.

   Más allá de esa zona, Lanfranco aseguró que no existen áreas con concentración de roturas y que el resto de los corralitos actuales se distribuyen en distintos puntos de la ciudad por razones azarosas. Por ejemplo, la respuesta de los ductos a la presión a la que están sometidos dentro de la mecánica de prestación del servicio. “Esto pasa en cualquier ciudad, en una gran extensión de cañería, una rotura es casi inevitable”, sintetizó.

El tiempo. El paisaje cotidiano incluye calles que sorprenden con algún montículo de ramas o palos que los vecinos arriman para alertar sobre los hundimientos o fugas de agua, para evitar que alguien deje algo más que la amortiguación en medio del bache. Los ejemplos abundan.

   ¿Cómo funciona el mecanismo de alerta sobre estas situaciones? Según Assa, el primer paso lo dan los vecinos a través de un llamado telefónico o del servicio de atención al usuario y explicaron que entre este aviso y la reacción de la empresa hay muy poco tiempo.

   “La respuesta es rápida”, aseguró Lanfranco y dijo que incluso hay una normativa municipal que así lo dispone ya que un hundimiento representa un peligro en acto, más que potencial. “La obligación es señalizar por las consecuencias”, comentó.

   El paso siguiente es programar la solución y aquí intervienen las seis contratistas que tiene Assa y la inmediatez queda condicionada a la factibilidad de equipos y cuadrillas de los que dispongan. En este aspecto es donde el rango se hace más amplio y el arreglo promedio puede demorar entre 20 a 25 días.

Prioridad. Pero además de la disponibilidad de recursos tercerizados, hay una racionalidad insoslayable en la programación. Según Lanfranco, la prioridad se la llevan las roturas que afectan al servicio porque disminuye la presión con la que llega el agua. Detrás de estos primeros puestos se ubican los arreglos de los hundimientos que no comprometan la prestación ya que puede haber una cañería rota sin comprometer la correntía.

   ¿Corralito cero es una ilusión? Sí, asegura la empresa que provee el servicio y abona su afirmación en la extensa red subterránea que administra y en la complejidad que no pocas veces suele incluir la reparación que tiene varios aspectos reglados por ordenanzas

municipales. A modo de ejemplo, carteles de advertencia previa, vallas, tambores, balizas, chapones, inspecciones y guardia de señalización durante las 24 horas.

Claro que el principal interés para el vecino es la vida promedio de cada uno de estos vallados y, en este sentido, la articulación de dos tiempos consecutivos: desde el aviso hasta el trabajo efectivo.

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