Miércoles 30 de Diciembre de 2009
A pesar de todo lo prometido en sucesivas campañas políticas, es realmente injusto para los contribuyentes el estado general de abandono en que se encuentra nuestra ciudad de Rosario. Calles que no han recibido ningún mantenimiento desde 1960, tal es el caso de Rioja (entre muchas otras) desde Alvear hacia el oeste, hasta donde termina; las vías del legendario tranvía desde Alvear en adelante constituyen el más claro testimonio de esto. La avenida San Martín ya parece burlarse de los contribuyentes. En la avenida Eva Perón (ex Córdoba) en el tramo en que es doble mano ya casi es imposible circular por el estado del pavimento. La ausencia de autoridad en la Estación Terminal de Omnibus Mariano Moreno, puerta de entrada a la ciudad, la transforma en insegura para los usuarios y sucia hasta en sus alrededores. Las plazas en casi todos los barrios, en donde ya no se trata de mantenerlas como jardines públicos, sino que ni siquiera se "desmaleza". La tradicional plaza de Fisherton tiene permanentemente una maleza de 50 centímetros de altura producto del sistemático abandono. El estado de los bancos y la suciedad frente a los Tribunales es otro claro testimonio. Los desagües pluviales (en los privilegiados sectores que cuentan con ellos) están bloqueados por suciedad de años, generando inundaciones en muchos sectores de la ciudad (incluido el casco céntrico) en donde anteriormente no se producían. La ausencia casi total de inspectores de todo tipo (hasta los siempre cuestionados "zorros grises"), a pesar de la enorme planta de personal que tiene este municipio, transforma el espacio público, es decir, de todos, en espacio de nadie. La falta de presencia y acción concreta del Estado (municipio y provincia) en la problemática de la explotación de menores en cada semáforo de esta ciudad, demuestra el claro desinterés por la real situación de los sectores mas vulnerables de nuestra sociedad, a quienes contienen con chapas, colchones y tirantes en épocas preelectorales. Que desengaño, son muchos años invertidos en este modelo que promete, no cumple y como consecuencia nos empantana cada vez más.
Víctor Del Frate, victordelfrate@gmail.com