Viernes 19 de Julio de 2013
Alguna vez símbolo del poderío industrial estadounidense, Detroit se convirtió ayer en la mayor ciudad del país en declararse en bancarrota, con sus finanzas arruinadas y sus barrios vaciados por un largo declive en el número de habitantes y la manufactura de automóviles. La solicitud de protección por quiebra, la cual ya se veía venir desde hace meses, colocó a la ciudad en un camino incierto que podría significar el despido de empleados municipales, venta de activos, aumento de tarifas y la reducción de servicios básicos como la recolección de basura y el retiro de nieve, los cuales ya habían sido recortados.
"La quiebra es la única solución que permitirá a Detroit volver a ser estable y viable", dijo el gobernador del Estado de Michigan, Rick Snyder, en una carta que acompaña el expediente presentado ante la Justicia. En junio la ciudad había anunciado que entraría en moratoria sobre una parte de los 18.500 millones de dólares que debe. La quiebra o bancarrota le permitirá, de ser refrendada por la Justicia, buscar acuerdos con acreedores.
El gobernador enumeró una serie de problemas que muestran que Detroit ya no puede cumplir con sus obligaciones con sus ciudadanos. La tasa de homicidios es la mayor en casi 40 años y, por más de dos décadas, Detroit estuvo en la lista de ciudades más peligrosas de EEUU. Las personas deben esperar una media de 58 minutos para que la policía responda a sus llamados, comparado con un promedio de 11 minutos en el resto del país.
La falta de fondos para mantenimiento y reparaciones significa que solo un tercio de las ambulancias de la ciudad funcionan y los autos de policía y autobombas también están en mal estado. Hay 78.000 edificios abandonados, y 40 por ciento de los servicios de iluminación no funcionan.