La cesárea innecesaria
El nacimiento del ser humano viene ligado a la historia. En los orígenes, la mujer se asistía en soledad. Pronto la encontramos acompañada por otra que oficiaba de "partera". Madres y abuelas las tienen en su memoria.

Domingo 08 de Agosto de 2010

El nacimiento del ser humano viene ligado a la historia. En los orígenes, la mujer se asistía en soledad. Pronto la encontramos acompañada por otra que oficiaba de "partera". Madres y abuelas las tienen en su memoria. Esa mujer que no mezquinaba sus horas de sueño o cansancio y se quedaba junto a la parturienta hasta que tuviera al niño, lavado y vestido, prendido al pecho lactante. Luego se profesionalizó la actividad y las jóvenes que abrazaban la carrera concluían con su título universitario. Es historia. Y como tal modifica constantemente sus modos, sus concepciones. Aún hoy el parto natural sigue siendo la intención de los que saben que la naturaleza es perfecta y que tiene desde siempre todo programado para que óvulo y espermatozoide enamorados dentro de la trompa de la mujer, giren por su luz hasta el útero, crezcan en él durante nueve meses y salgan al exterior por el camino trazado desde siempre. Todos sabemos que en este mundo moderno el disenso en esta materia también está presente. La cesárea "aliviadora" de dolores ha venido a alterar ese ritmo natural. El hombre se cree más sabio que la naturaleza y pretende transformarla. Si no, ¿cómo se explica el alarmante y creciente número de nacimientos quirúrgicos? Convengamos que el advenimiento de una cirugía moderna con anestesia adecuada salvaguarda vidas que quizás de otra forma podrían perderse. Eso es maravilloso. El disenso mencionado cuestiona la cesárea "innecesaria", aquella que con tiempo y paciencia quizás se hubiera evitado. Tomando las estadísticas como testimonio, vemos que la presencia de las parteras dentro del equipo de obstetricia disminuyen el número de cesáreas. Muchas de nosotras fuimos llamadas reiteradas veces a trabajar en sanatorios cuyos "excesos quirúrgicos en los partos" eran sancionados por las autoridades que exigían su disminución. En la actualidad Chaco tiene su Escuela de Obstetricia y la provincia de Entre Ríos una carrera binacional que se dicta en Concepción del Uruguay y Paysandú, en Uruguay. En estos lugares los partos naturales han vuelto a ser mayoría. Notable, ¿verdad? Lo fundamental es que no por ello la morbimortalidad materno-fetal se ha visto modificada. En la provincia de Santa Fe se está diagramando un programa posible para la reapertura de la carrera de obstetricia. La historia nos está demostrando que el hombre debe perfeccionarse sin equivocar el rumbo, que en el afán de ser novedoso puede volverse en contra de su bienestar.

Edith Michelotti, obstétrica

DNI 3995054