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La cara y ceca de la selección

La selección logró lo que hace mucho tiempo no se lograba. Clasificar sin sobresaltos y ganar la eliminatoria sudamericana. Y esto no es un detalle para pasar por alto. Porque no hubo sufrimientos. 

Domingo 13 de Octubre de 2013

La selección logró lo que hace mucho tiempo no se lograba. Clasificar sin sobresaltos y ganar la eliminatoria sudamericana. Y esto no es un detalle para pasar por alto. Porque no hubo sufrimientos. El boleto a Brasil 2014 se logró con fútbol e ilusionando a todo un pueblo de cara al futuro. Dentro de esta riqueza hay puntos que hoy causan dudas, preocupación, incertidumbre por las cosas buenas y malas que muestra este equipo de Sabella. La cara y ceca de Argentina. Un conjunto con estrellas que deslumbra de mitad de cancha hacia arriba y otro que no brilla en defensa y en el arco.

   Argentina es temible con Messi, Di María, Higuaín, Agüero y compañía. Esos cuatro nombres nada más acumulan millones de euros y cualquier equipo del mundo quisiera reunirlos. Tenerlos integrando un equipo. Son la luz de este equipo de Pachorra, los que marcan el camino. Cuando están encendidos hacen un desastre. Por eso a lo largo de la eliminatoria lucieron y elevaron al seleccionado a lo más alto hasta conseguir el pasaporte al Mundial sin ningún tipo de sobresaltos.

   Unidos generan felicidad. Esperanza. Messi es el mesías de este combinado. El mejor jugador del mundo es argentino y está acompañado en ofensiva por jugadores que entienden su juego. Y que hablan su mismo idioma: fútbol total. Son contundentes en los arcos adversarios, por algo es el conjunto más goleador con 33 tantos en 15 partidos, es decir cuenta con un promedio de más de dos por partido (el segundo es Colombia, con 25).

   La gran preocupación está en el tándem defensores-arquero. Van de la mano, porque los de abajo no entregan seguridad y el uno menos aún. Sabella probó en lo que va de su ciclo, pero no le encontró la vuelta. Ese déficit se disimula por las victorias, por lo que generan los pitufos de arriba y porque Argentina sólo cayó en una oportunidad. Pero es un “mal” que se nota.

   Por algo ayer Sabella ordenó un trabajo defensivo en Ezeiza en la etapa preparatoria para jugar con Uruguay, en Montevideo.

   El Mundial está cada vez más cerca. Los nombres son los que están y difícilmente el técnico modifique algo. Lo que sí deberá es lograr que Argentina no reciba goles cada vez que es atacada. Por eso ayer Sabella armó un ensayo futbolístico donde paró al ataque frente a la defensa. Un trabajo que deberá sostener en el tiempo.

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