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La canasta escolar viene un 20 por ciento arriba y ya se teme otra suba

De hecho, las licencias extranjeras y artículos importados podrían aumentar más. Un kit básico arranca de 300 pesos, pero no hay techo.

Miércoles 29 de Enero de 2014

A menos de un mes del inicio de clases y en medio del tembladeral que desataron la devaluación y la flexibilización cambiaria, las familias ya empezaron a recorrer las librerías de Rosario en busca de precios para la compra anual de los útiles. En una recorrida que realizó ayer por comercios céntricos, La Capital comprobó que adquirir lo necesario para arrancar las clases este 2014 saldrá de mínima un 20 por ciento más que el año pasado, aunque la mayoría teme que en pocos días se produzca una nueva remarcación. Una canasta ultrabásica se puede armar a partir de 300 pesos, pero de allí para arriba "no hay techo", sobre todo si se eligen artículos importados y licencias extranjeras, verdadero canto de sirenas para chicos y costosa trampa para padres.

A esta altura del año, a la preocupación por los precios que concita la canasta básica se suma la de los útiles y vestimenta escolar, dos rubros ineludibles en el comienzo del nuevo ciclo lectivo, previsto para el 26 de febrero.

Este año, dicen en la mayoría de los comercios recorridos, las consultas y las ventas comenzaron antes. "Es lo que se ve y lo que nos dicen: que vienen a comprar adelantado por miedo a nuevos aumentos de precios", cuenta una vendedora de Cecchini, donde ya ostentan carteles en la vidriera promocionando mochilas escolares, un fuerte de la firma.

Idéntica apreciación tienen en Chenson, otra casa del ramo, donde además coinciden en que, con o sin carro, las mochilas están un 20 por ciento más caras que a comienzos de 2013: los precios arrancan de 400 pesos y trepan hasta 1.000.

La mayoría de las librerías y zapaterías de la ciudad ya adaptaron el marketing a la época del año y desde sus vidrieras anuncian la "Vuelta al cole".

Pero de hecho, por la cantidad de productos que hace falta comprar, las librerías son los negocios que madres (sí, madres, porque padres se ven pocos) y chicos visitan primero.

Y es tanta la variedad de diseños, tamaños, colores y precios dentro de cada artículo que elegir a conciencia lleva tiempo. "En mi época estaba la carpeta negra y punto, con suerte le poníamos unas calcos y después la forrábamos con transparente", se ríe el encargado de las librerías Lader, Diego Martínez, mientras recorre las góndolas atiborradas de mercadería irresistible de uno de los grandes locales de la firma.

Por esos mismos pasillos deambula Fabiana, oriunda de Avellaneda, junto a sus hijas Agustina y María Emilia, alumnas de primaria y secundaria.

"¿Quién elige qué se lleva?", pregunta este diario. La respuesta no admite duda. "Los chicos. El padre con suerte induce". ¿Y los costos? "Veo mucho cambio de precio: ayer pregunté por una mochila Elf y estaba a 670; hoy ya subió a 800", cuenta la mujer.

Martínez no se cansa de aclarar que el patrón de consumo de las librerías céntricas no reproduce el de los barrios. "Acá no se lleva tanto la canasta elemental y ni siquiera lo que es más barato. Nuestros clientes más bien prefieren calidad y por lo general es el pibe el que compra, como siempre muy orientado por lo que ve en la tele", afirma. Es que los canales infantiles de la TV imponen los personajes que después se reproducen en infinito merchandising. Preponderantemente, en juguetes y artículos de librería como mochilas, cartucheras y carpetas. Y por eso, como responden a licencias extranjeras, esos artículos se disparan hasta precios altísimos.

Junto a los productos más diversos con imágenes de Kitty, Violetta, Princesas, Barbie, Ben 10 y Cars, se ve otra infinidad de artículos tanto o más tentadores por color, forma y textura, que agregan valor al mero aspecto utilitario.

De allí que si una carpeta negra anillada sale 10 pesos, una bien fashion de ese mismo formato pueda costar 70. El límite lo pone lo que se pueda o quiera gastar.

Una canasta bien elemental, dice Martínez, se puede armar por no demasiado dinero: 150 pesos una mochila, 12 fibras y 12 pinturitas largas cada una 19, un lápiz a 1 peso, un repuesto de 300 hojas de primera marca a 49, una carpeta básica a 10, un corrector a 5, una pluma a 13 y una regla y una goma, ambas a 6. Si a ese kit se le suma una cola vinílica y un block económico de dibujo, habrá que desembolsar algo menos de 300 pesos.

Comparando esos precios con los de inicios del 2013, tanto en Lader como en La Cubana estiman que la variación fue del 20 por ciento.

En el rubro artículos de librería hay mucho producto nacional, lo que debería permitir que los costos no estuvieran demasiado atados al dólar. Igual habrá que ver: aunque nadie lo dice en voz alta, todos temen que en los próximos días los incrementos puedan seguir y en algunos casos hasta duplicarse con otro 15 o 20 por ciento.

Justamente por eso, la mayoría de los negocios consultados coincide en que este año el movimiento comercial por las clases arrancó bien temprano. Algo que atribuyen a un típico comportamiento en contexto inflacionario: tratar de ganarle a la remarcación.

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