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La Cámara baja de Brasil eliminó el voto secreto de los legisladores

La Cámara de Diputados de Brasil aprobó por unanimidad suprimir el voto secreto en cualquier decisión legislativa, una semana después de que una votación sigilosa generó reacciones...

Jueves 05 de Septiembre de 2013

La Cámara de Diputados de Brasil aprobó por unanimidad suprimir el voto secreto en cualquier decisión legislativa, una semana después de que una votación sigilosa generó reacciones negativas al preservar el mandato de un legislador sentenciado por corrupción. La decisión fue adoptada con el voto unánime de los 452 diputados presentes (de 513 miembros) la noche del martes y aún debe ser votada por el Senado antes de ser sancionada por la presidenta Dilma Rousseff. Si es aprobada, se eliminará el voto secreto en el Congreso federal, asambleas estatales y concejos municipales.

Por tratarse de una enmienda a la Constitución requiere de dos votaciones en cada cámara legislativa para completar su trámite. La iniciativa está en discusión en la Cámara baja desde hace 12 años y fue votada por primera vez en 2006, aunque después quedó archivada sin más discusión legislativa. Sin embargo, tomó fuerza la semana pasada después de que los diputados, en una votación secreta, decidieron mantener en su cargo al legislador Natan Donadon, condenado por la Justicia por el desvío de fondos públicos en su Estado de Rondonia, y que en teoría podía ejercer desde la cárcel.

Indignación popular. Tal decisión despertó indignación general y provocó una intervención de la Justicia, que ordenó anular la sesión en que la decisión fue adoptada. Hace dos meses, el Supremo Tribunal Federal de Brasil condenó a Donadon, actualmente sin partido tras ser expulsado del Partido de Movimiento Democrático (aliado del gobierno), a 13 años, cuatro meses y 10 días de cárcel por crímenes de peculado y asociación para delinquir, que cumple en un penal en Brasilia. El Senado ya había aprobado la semana pasada una enmienda que suprimía el voto secreto exclusivamente en caso de destitución de algún integrante del Parlamento. La versión de la Cámara baja incluye cualquier votación legislativa, por lo que aún debe ser votada dos veces en el Senado para completar su aprobación. Para justificar la sesión de urgencia, el presidente del Congreso, Henrique Alves, del partido centrista PMDB, el mayor aliado del gobierno de la presidenta Rousseff, llegó a decir que la votación secreta en la que se mantuvo el mandato del diputado encarcelado fue una de las mayores heridas a la credibilidad del Legislativo. "Puedo afirmar, sin sombra de dudas, que no he visto mayor daño a la credibilidad de esta casa que la ocurrida en la fatídica sesión de la semana pasada. El mea culpa es de todos nosotros. Yo mismo me acuso de aquel resultado, que no fue el deseado por la sociedad brasileña", dijo Alves desde la tribuna de presidencia.

Parte de la oposición se mostró contraria a la obligatoriedad del voto abierto en todas las circunstancias. El diputado del Partido de la Socialdemocracia Brasileña (PSDB), Alvaro Días, propuso un proyecto de ley en este sentido más restrictivo. El miedo de la oposición es que, sin el voto secreto, sería, por ejemplo, más difícil votar en libertad contra algunos vetos presidenciales a leyes aprobadas por el Congreso. Sin embargo, Carlos Sampaio, diputado también del PSDB defendió la anulación total del voto secreto: "Acabar con el voto secreto para todo es lo que la sociedad espera".

Reclamos sociales. La aceleración de todos estos proyectos legislativos en el Parlamento se enmarca en la regeneración democrática que Rousseff prometió tras las multitudinarias protestas del pasado mes de junio. La líder del Partido de los Trabajadores (PT) también prometió celebrar un referéndum para enmendar la Constitución con el fin de garantizar así la reforma política y social, pero, de momento, este proyecto sigue paralizado.

Habrá que ver ahora si el Senado, después de la decisión de la Cámara baja, se atreverá a oponerse a una decisión que es aplaudida por la gran mayoría de la sociedad que siempre criticó los «negociados» de los congresistas a la sombra del voto secreto. En el último sondeo nacional en el que fue analizado el grado de aprobación de las 15 instituciones más importantes del país, el Congreso se quedó en último lugar. Las dos instituciones más valoradas fueron la prensa y la Iglesia.

El presidente de la Cámara alta, Renán Calheiros, es contrario a la anulación del voto secreto en todas las ocasiones. Según él, éste debería reservarse solo para cuando se decida la pérdida de mandato de uno de los legisladores.

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