Jueves 09 de Julio de 2015
El derrumbe de las acciones chinas eclipsó a la crisis griega como fuente de incertidumbre en el mercado global, que ayer cerró con importantes bajas en Estados Unidos, Latinoamérica y Asia. De la caída, que arrastró a commodities como el petróleo, zafaron las Bolsas europeas, alentadas por el pedido formal de rescate financiero que presentó el gobierno de Grecia al Mecanismo Europeo de Estabilidad (Mede). En este contexto, el índice Merval de la Bolsa porteña bajó 2,79%.
El gobierno chino intenta desde hace más de una semana frenar la constante y brutal caída de las acciones chinas, que perdieron más de un 30% de su valor desde mediados de junio. Ayer, el índice CSI300 de las principales empresas de las bolsas de Shanghai y Shenzhen cerró con una caída del 6,8%.
Los índices se desplomaron después de que el ente chino regulador de valores advirtió sobre un “sentimiento de pánico” que se estaba apoderando de los inversores. El organismo ordenó a los tenedores de acciones con participaciones de más del 5% que no vendan acciones en los próximos seis meses, en un intento por aliviar la presión sobre las Bolsas. Al mismo tiempo, flexibilizó sus normas para permitir que las empresas que recientemente vendieron sus acciones puedan recomprarlas en el mercado. Además, ordenó a las compañías financieras estatales comprar acciones subvaluadas.
Más de 500 empresas anunciaron la detención de sus transacciones en Shanghai y Shenzhen, lo que llevó el número total de suspensiones a unas 1.300, un 45% del mercado de cerca de 2,4 billones de dólares en acciones.
La crisis bursátil china preocupa más a los inversores internacionales que los riesgos de Grexit, y la ola de inquietud no tardó en extenderse. En réplica a Shanghai, la Bolsa de Tokio perdió 3,14%. Los mercados de materias primas reflejaron las crecientes preocupaciones sobre la salud general de la segunda economía más grande del mundo. Los precios del cobre bajaron a un mínimo en seis años, los futuros del níquel en Shanghái cayeron en su límite diario de 5% y el crudo retrocedió a 56 dólares por barril, casi su mínimo nivel en tres meses.
En Wall Street, los mercados accionarios cerraron con pérdidas de más del 1%. Para colmo, las operaciones en el Nyse estuvieron suspendidas durante tres horas por un problema técnico, hecho que profundizó la ansiedad de los inversores. Tras la mayor interrupción en un mercado financiero estadounidense en casi dos años, las operaciones se reiniciaron cerca del cierre de la sesión.
El Dow Jones perdió 1,47%, el S&P 500 1,67% y el Nasdaq 1,75%. Los operadores temen que las caídas de las acciones chinas podrían dañar gravemente a la economía doméstica, y propagarse. “La preocupación, que es real, es qué significa para el crecimiento a largo plazo en China”, dijo el secretario del Tesoro de Estados Unidos, Jack Lew.
En ese contexto, el mercado no pareció prestar gran atención a las actas de la última reunión de política monetaria de la Reserva Federal (FED),. En ese documento, el banco central dijo que necesita “más informaciones” sobre el estado de la economía antes de decidirse a subir sus tasas directrices.
Esta incertidumbre impactó en la Bolsa porteña, cuya principal índice accionario bajó 2,79%.
Temor que se extiende a la economía real
La caída libre de las Bolsas chinas, que en las últimas tres semanas volatilizó 3 billones de dólares, comenzó a provocar preocupación en el sistema financiero internacional.
Los principales perjudicados de la situación creada son los más de 90 millones de pequeños inversores que han ido entrando al negocio bursátil atraídos por las fuertes ganancias del último año y que en junio llegó a su pico.
Los analistas comienzan a destacar que la intervención estatal no podrá frenar el descenso porque la mayoría de las acciones están sobrevaloradas y, al haberse pinchado la burbuja que el mercado chino creó en los últimos años a través de una política monetaria laxa, es inevitable que siga expandiéndose la desconfianza. En el último año, las Bolsas chinas se valorizaron un 150%.
El pinchazo de esta burbuja no llegó en cualquier momento sino justamente cuando la potencia asiática está mostrando su menor tasa de crecimiento de los últimos 25 años y cuando las ganancias de las empresas continúan el mismo camino de reducción de los últimos cuatro y cinco años. La gran pregunta es hasta dónde podrá llegar el pánico, en qué medida podría afectar al resto de las Bolsas del mundo y, fundamentalmente, si esta crisis afectará el funcionamiento de la economía china, bajando aún mas su tasa de crecimiento.
La preocupación de los mercados se tradujo ayer en versiones _luego desmentidas- de que las fallas técnicas de los sistemas informáticos que afectaron en la jornada a la Bolsa de Nueva York, interrumpiendo su operativo por espacio de casi cuatro horas, el diario Wall Street Journal y la aerolinea United Airlines_ habían estado relacionados con la crisis bursátil en China.