Martes 15 de Septiembre de 2015
El grave incidente de ayer en el desierto occidental egipcio es parte de un conflicto que viene escalando. A inicios de julio, la rama local del Estado Islámico mató al fiscal general de Egipto y lanzó una mortífera ofensiva en el Sinaí, donde abatió decenas de efectivos militares y voló cuarteles y comisarías.
En las primeras horas de julio, el Estado Islámico hizo una verdadera exhibición de fuerza con una sucesión de ataques simultáneos contra puestos de control y una comisaría en el norte de la península egipcia del Sinaí. Las fuerzas de seguridad y los yihadistas libraron una sangrienta batalla durante horas. En los combates fallecieron decenas de personas, entre civiles y miembros de las fuerzas de seguridad, además de un centenar de terroristas. Fue la ofensiva más mortífera del terrorismo yihadista en Egipto en décadas. Durante horas el EI puso en jaque al ejército, con una combinación que maneja magistralmente en Irak y Siria: ataques suicidas con vehículos cargados de explosivos, cohetes antitanque RPG, morteros y minas. Estas las colocaron alrededor de una comisaría para evitar la llegada de refuerzos. La situación fue tan grave que se debió enviar cazabombarderos F-16 y helicópteros Apache. Los combates se dieron a pocos kilómetros de la Franja de Gaza, donde domina Hamas con mano de hierro. Es aliado histórico de los Hermanos Musulmanes destituidos por el ejército egipcio con el golpe de 2013.La ola de atentados de julio fue reivindicada por el grupo Wilayat Sina, antes Ansar Bait al-Maqdis ,y que cambió de nombre al jurar lealtad al Estado Islámico. Apenas dos días antes, fue asesinado en El Cairo el fiscal general egipcio, Hisham Barakat, con un coche bomba.