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La Bonita Bermúdez defiende el título supermosca AMB

Uno de ellos es el supermosca interino AMB y lo expondrá esta noche ante la cordobesa Romina Alcantra (10 rounds) en una velada que tendrá lugar en el Club Ciclón y en la cual animará la pelea central.

Viernes 08 de Febrero de 2013

En menos de un año y medio a Daniela Bermúdez le cambió la vida. Desde aquella pelea en septiembre de 2011 ante Yésica Bopp, que significó su carta de presentación en el boxeo a este presente, pasó mucha agua debajo del puente. Y también dos títulos del mundo de la Asociación Mundial de Boxeo (AMB) que La Bonita capturó para engordar su palmarés. Uno de ellos es el supermosca interino AMB y lo expondrá esta noche ante la cordobesa Romina Alcantra (10 rounds) en una velada que tendrá lugar en el Club Ciclón (Saavedra 646) y en la cual animará la pelea central. Desde las 22 transmite TyC Sports.

Con 23 años, La Bonita de Villa Gobernador Gálvez dio un salto de calidad en su deporte a fuerza de sacrificio. Soportó estoicamente las injusticias que sobrevuelan al ring cuando no se tiene un nombre y salió airosa. Fue de punto a Mendoza en 2011 y le dio un susto a La Tuti Bopp (perdió en las tarjetas) y en 2012 tuvo dos momentos que aprovechó: primero ganó el título mundial interino AMB de la categoría gallo ante la venezolana Mayerlin Rivas en Villa Gobernador Gálvez y después se quedó con la corona interina supermosca ante la mexicana Judith, en Buenos Aires. Por eso hoy, cuando se sube a un ring, lo hace con otra responsabilidad: "Esto me cambió en todo. Siempre quise hacer boxeo, lo miraba a mi papá y a mi hermano que son boxeadores, pero no sabía que iba a llegar hasta acá. Es una felicidad y un orgullo para mi familia. Soy feliz. Fue un año bueno", le dijo La Bonita a Ovación en un alto de su entrenamiento en el Bermúdez Boxing Club de su ciudad natal, donde trabaja todos los días en triple turno bajo las órdenes de su papá Tito.

Daniela dice que cambió. Es verdad, porque modeló su físico por el entrenamiento más intensivo. Lo económico también ayudó para que la familia pudiera progresar en algunos aspectos que antes eran de una preocupación constante y porque ya no es la boxeadora desconocida a la que los combates le llegaban de vez en cuando. La cambiaron las exigencias: "Soy profesional y ahora es mucho más costoso el entrenamiento, pero estamos bien. Ahora tengo que defender mis títulos si Dios quiere... Al principio fue costoso porque a veces ganábamos y nos daban las peleas por perdidas, pero con humildad se llega", se sinceró.

Pero hay un aspecto en el que La Bonita no cambió. Sigue siendo la chica introvertida a la que hay que sacarle las palabras con tirabuzón. Daniela habla arriba del ring. Prefiere eso a decir alguna frase armada que la deje en el centro de la escena. Y de ese libreto intentará no salirse esta noche. Los resultados ya le dieron la razón.

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