El Servicio de Lectura Accesible de la Biblioteca Argentina Juan Alvarez vuelve este año a sumar voluntarios que quieran participar de su espacio “Leer sin ver: abrir libros con otros sentidos”. Con un grupo de 40 personas que ya vienen trabajando, se busca seguir añadiendo manos y voces que permitan acercar los libros a niños y adultos tanto ciegos como disminuidos visuales. “Crecimos mucho y la gente se ha multiplicado, pero siempre se necesita una mano más”, afirmó Teresa Montero, coordinadora del servicio de la biblioteca.
Los 40 voluntarios están distribuidos en diferentes tareas. “Algunos llevan una década trabajando con nosotros y otros un par de años”, explicó. Lo cierto es que las charlas informativas comenzaron con unos 30 interesados ya inscriptos, y todavía hay tiempo para quienes quieran acercarse al espacio. Pueden hacerlo a través del correo electrónico [email protected] o bien llamando al teléfono 480-2701.
En las charlas, según detalló Montero, se explica cuáles son las tareas posibles en el servicio, para después poder organizar los grupos y las capacitaciones para iniciar las actividades. “Están las actividades que los voluntarios pueden hacer desde su propia casa, y otros que prefieren venir a trabajar a la biblioteca porque el voluntariado les resulta un espacio de socialización”, agregó la mujer.
Las necesidades son de lo más diversas y no hay requisitos para ingresar. Hay voluntarios para la lectura y grabación de libros en cabina, otros que editan esos textos que fueron grabados, y están también quienes prefieren dedicarse a la lectura directa y en vivo que se coordina directamente con la persona que lo requiere.
Otras opciones son la verificación del material que se escanea y pasa del papel al formato digital, y a partir de allí puede ser escuchado a través de un software o directamente en un archivo de audio.
“Ellos cotejan los materiales y corrigen los archivos”, explicó Montero sobre los voluntarios antes de agregar que este año también se sumarán personas que el año pasado realizaron un taller de copiado en sistema Braille, y que este año copiarán artesanalmente a punzón y pizarra textos cortos (sobre todo rotulados y libros de cuentos infantiles) que quedarán en la biblioteca.
Prioridad. Lo cierto es que así como hay mucho por hacer también hay necesidades específicas. Por eso, sumar personas que sepan editar archivos digitales de audio y leer textos en cabinas de grabación son las prioridades que el servicio tiene este año.
A la espera. “Estamos detrás de estudiantes de locución, locutores, actores o gente con dones interpretativos que puedan hacer grabaciones de libros en cabina, pero sobre todo técnicos o jóvenes que sepan editar esos audios para que después sean escuchados”, hizo hincapié Montero.
En los últimos años “se acumuló tanto trabajo de edición que fue imposible seguir grabando”, sumó la coordinadora.