La bebida de la libertad
Originaria de Arabia, Yemen, fue ingresada en Europa por un viajero italiano, Próspero Alpino, que la conoció mientras estaba en Egipto. Su nombre deriva del término "gahwah", del que deriva café (a través del turco kahve), que significa "vigorizante".

Miércoles 14 de Septiembre de 2011

Originaria de Arabia, Yemen, fue ingresada en Europa por un viajero italiano, Próspero Alpino, que la conoció mientras estaba en Egipto. Su nombre deriva del término "gahwah", del que deriva café (a través del turco kahve), que significa "vigorizante". En las isla Británicas, antes de ser reemplazado por el té, abrieron lugares donde se podía degustar un café, los denominados "Coffe House". En 1650 se vivían épocas revolucionarias y aquellos lugares se convirtieron en clubes políticos. En Francia, en el siglo XVIII, en el café La Régene, los filósofos de la Ilustración, el Enciclopedismo y el Racionalismo discutían sus teorías en voz baja, y eran alertados por informantes cuando estaban por arribar las fuerzas del orden que respondían a la monarquía. Rousseau y Diderota acudían frecuentemente a estos cafés para conocer las ideas de los académicos. Se cuenta que Danton y Robespierre, los más conspicuos revolucionarios, escucharon del mismísimo Benjamín Franklin las bases de la futura Constitución norteamericana en el café La Procope. Pero no todo era política en relación al café. Importantes negocios se cerraron degustando la exquisita negra bebida. Sólidas instituciones económicas nacieron en simples cafés; tal es el caso de la Bolsa de Londres y la aseguradora Lloyds. En nuestro país, grandes acuerdos políticos se originaron en emblemáticos bares, y no tanto, como el Tortoni. Por otro lado, primeros encuentros, citas y bellas historias de amor se dieron a luz al calor y aroma de un pocillo de café.

Alejo Vercesi