La base de la pirámide
Un psicólogo americano graficó una pirámide de déficits y necesidades personales: fisiológica (respirar, alimentarse, descansar); seguridad (salud, recursos, techo); afecto (amistad, aceptación, participación); estima y respeto (confianza en sí mismo, libertad, independencia, fama); autorrealización personal.

Miércoles 07 de Diciembre de 2011

Un psicólogo americano graficó una pirámide de déficits y necesidades personales: fisiológica (respirar, alimentarse, descansar); seguridad (salud, recursos, techo); afecto (amistad, aceptación, participación); estima y respeto (confianza en sí mismo, libertad, independencia, fama); autorrealización personal. Esta ligera descripción no menciona la necesidad de vivir para darle así un sentido a las otras cosas. El autor obviamente lo dio por descontado pero nuestra realidad indica que a este ritmo no todos llegaremos a integrar la pirámide. Si estamos muertos ya no tendremos hambre, no engendraremos hijos, no trabajaremos, no habrá amigos, fama, autoestima. Si estamos muertos será por pura y exclusiva cuenta de la incontrolable inseguridad existente. Y si no contabilizamos mas muertes es sólo porque los delincuentes y asesinos activos ya son suficientes. Circunstancias hay de sobra, escasean los sicarios. Tememos que la escuela delincuencial acelere la entrega de sus egresados. Me recuerda el caso de las Juventudes Hitlerianas donde el gobierno cooptaba jóvenes cada vez de menor edad y los ejercitaba para la delación, la lucha encarnizada, la violencia, la felicitación a quien exhibía mayor ferocidad y el juramento inmolatorio por un lunático dictador. Olfateamos quienes pueden dirigir la actividad delincuencial pero seguimos impávidos sin exigir responsabilidades, sin anteponer el fundamental tema de la vida a las quitas de subsidios, a los controles cambiarios, a responsabilizar a la gran empresa por la marcación de precios. ¿Qué diablos estamos esperando? Se roba en restaurantes y bares, comercios, mutuales, bancos, edificios, casas, oficinas, veredas, transportes; se asesina a sangre fría para no ser reconocidos a octogenarios, a madres llevando hijos a la escuela; se masacran niñas inocentes, lactantes; se arman riñas callejeras en confiterías, en partidos de fútbol. La realidad indica que no podemos confiar en la capacidad de resolución de gobierno, políticos, fuerzas del orden, procedimientos judiciales. Me estremece leer esa admonición americana "si la ley no la ayuda, la gente saciará su sed de venganza por fuera de la ley". Me obligo a no pensar en el "ojo por ojo, diente por diente". Me resulta imposible pensar que en "Argentina país de gente buena" nos corramos a los tiros para matarnos. Es muy triste.

Rubén Mario Baremberg,
DNI. 6.012.531