Lunes 06 de Diciembre de 2010
Es destacable señalar que de tanto en tanto, viejas expresiones verbales de nuestro idioma resurgen para recordarnos que están allí, a nuestra disposición, calificando hechos y actitudes que merecen un trato especial. Por ejemplo, con su presencia se descalifica una vez más la acción bélica que todavía nos duele y con la que no supimos conseguir el hacer Justicia. Nuestro canciller acertadamente condenó como "una actitud barata o de baja estofa" el militarismo impregnado de olor a petróleo que intenta prolongar una ilícita posesión de colonialismo en pleno siglo XXI, aún a espaldas de la opinión mundial. La baja estofa también se manifiesta de manera subliminal en la maravillosa bofeteada filmada en nuestro Congreso nacional, como merecido castigo a una serie de provocaciones patoteras producidas por un mismo miembro del partido gobernante a una colega. O también podría aplicarse a las pícaras maniobras oficialistas para eludir el cumplimiento de leyes sancionadas o aprobadas por el Congreso respecto al logrado 82 por ciento jubilatorio que todo el país reclama solidariamente y no se aplica. Y espero así haber contribuido a la difusión y resurgimiento de una expresión literal muy útil en estos momentos en que con los "mensajitos de texto" no podemos expresar cabalmente nuestras emociones.
Carlos Alberto Vallejos,
LC. 5.974.851