Jueves 26 de Marzo de 2009
Días pasados la jueza federal Cozidoy confesó públicamente su amistad con el ex general Galtieri, amistad de la que no reniega pese a saber cabalmente las características monstruosas y sanguinarias de ese excremento militar. Si admitimos cierta ingenuidad en la época en que la doctora Cozidoy era defensora oficial y transitaba por los ámbitos del poder, hoy, a la luz de todo lo conocido, lo menos que se puede exigir de una persona respetable, y con más razón cuando se trata de alguien encargado de impartir justicia sobre toda nuestra sociedad, es que repudie ese pasado y se autocastigue por una lealtad absolutamente reprochable. "Dime con quién andas y 3te diré quién eres": si a los políticos al menos cada dos años podemos o no votarlos; ¿con jueces así, qué se puede hacer?
José Rosenzvit, DNI 14.510.017