La amabilidad goza de buena salud
Aprovecho el espacio que nos brinda La Capital, para relatar lo acontecido el sábado 31 de diciembre pasado por la mañana cuando estacionamos con mi esposo para cargar nafta en la...

Viernes 06 de Enero de 2012

Aprovecho el espacio que nos brinda La Capital, para relatar lo acontecido el sábado 31 de diciembre pasado por la mañana cuando estacionamos con mi esposo para cargar nafta en la estación de servicio de Córdoba y Ovidio Lagos. Dos señoritas se movían diligentes en el surtidor atendiendo a los clientes. Yo las observaba responder con cortesía y educación. En un momento, quise sacarme una duda y llamé a una de ellas. Le pregunté si la empresa les daba cursos de atención al cliente porque me llamaba la atención el trato afable y natural para con aquél. Algo que, desgraciadamente y gracias a la falta de educación que se acrecienta día a día, es poco común encontrar. Ella me contestó que era correcto, que tenían cursos donde además de enseñarles el buen trato se las invitaba a que esto formara parte de su vida, que lo incorporaran para que fluyera naturalmente. Palabras como "por favor", "muchas gracias", "usted lo merece", "muy amable", "que tenga un buen día", "señor/a", las oí como una caricia. Y la felicité por la forma de comportarse. Esto que relato va porque siempre nos quejamos de la mala atención y es justo que cuando nos atienden con respeto y calidez también lo manifestemos. Lo lógico sería que esto fuera lo usual, pero generalmente no ocurre así. Por todo lo expuesto, quiero felicitar a la Petrolera Esso por ocuparse de estas cuestiones y a las dos empleadas hacerles llegar mi afecto sincero, y desearles que sus superiores aprecien su comportamiento.

Mirta D’Espósito,
DNI 5.812.661