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La agitada vida de cuatro padres jóvenes, modernos y vulnerables

Hoy arranca "Sres. Papis", la nueva ficción de Telefe con Luciano Castro, Joaquín Furriel, Peto Menahem y Luciano Cáceres. Los protagonistas de la tira hablaron del perfil de sus personajes, que construyen una singular amistad a través de la crianza de sus hijos.

Lunes 06 de Enero de 2014

¿Cómo encarnan los hombres hoy su rol de padres? Esa es la pregunta que, en tono de comedia, tratará de responder "Sres. Papis", la nueva ficción de Telefe que se podrá ver a partir de hoy, a las 22.30, por la pantalla de Canal 5. La tira protagonizada por Luciano Cáceres, Joaquín Furriel, Peto Menahem y Luciano Castro cuenta la historia de cuatro hombres de mediana edad que tienen a sus hijos de cinco años en la misma sala de un jardín. Reeditando esas charlas en la puerta del colegio, que en el imaginario colectivo están instaladas dentro del universo femenino, este cuarteto va construyendo una particular amistad, a la vez que propone una visión reivindicativa del rol del hombre en la crianza.

Así, lo que en principio aparece como un simple inventario de galanes agrupado para sacudir la pantalla chica, se impone luego como una propuesta capaz de construir una simpática mirada —por qué no, casi sociológica— de este mundo de paternidades ejercidas de un modo diferente.

"Para algunos papeles es necesario bancarse el ridículo y dejar que el galán se caiga a pedazos", reflexionó Luciano Cáceres sobre el rol que interpretará en "Sres. Papis". "Los cuatro vamos a interpretar a padres jóvenes muy distintos, todos muy varoniles pero al mismo tiempo vulnerables en diversos aspectos, y para eso hay que ser capaz de soltar la imagen que se construyó del galán en cada uno", agregó el actor en diálogo con la agencia Télam.

"Mi personaje —describió Cáceres— es un diseñador de ropa con dos hijas, muy deprimido desde que enviudó hace dos años y que decide mudar a sus hijas más cerca de su trabajo para pasar más tiempo con ellas. Además, cambiar de barrio, tener nuevos amigos y sopesar la posibilidad de una vida nueva, lo hacen empezar a fantasear con volver a creer en el amor, en este caso, con la maestra del jardín, que interpreta Vanesa González", agregó.

El caso del personaje de Furriel es totalmente inverso: mujeriego empedernido, frívolo e incapaz de comprometerse con nada ni con nadie hasta que una chica, con la que tuvo una noche de fugaz pasión hace cinco años, llega a su casa con un niño diciéndole que es hijo suyo. "Es una chica de la noche que anda con quilombos y le deja al chico. El periplo de mi personaje es que no sabe si es hijo suyo, pero se va a tener que adaptar igual", comentó Furriel sobre Ignacio.

"Yo soy el casado en segundas nupcias", anticipó Menahem sobre Mauro, un hombre tironeado por su hijo de cinco años, su ligeramente bipolar ex mujer (Marcela Guerty) y su hija adolescente. "Es un padre con todas las letras, que se encarga de la casa, lleva los chicos a todos lados, está siempre pendiente de todos. Y en ese contexto, su padre vuelve a aparecer en su vida después de cinco años sin hablarse", comentó.

Por último, el más tradicional y chapado a la antigua lo encarna Luciano Castro, que interpreta a Fabio, un pizzero algo avaro que está en pareja con su mujer (Gloria Carrá) desde el viaje de egresados y tienen tres hijos, uno —claro— en sala de cinco. "Estoy casado hace 18 años y la serie empieza con mi mujer queriendo dejarme. Y el caos de mi vida se completa con la llegada de mi padre (Luis Luque), un hombre que pasó los últimos 10 años en el cerro Uritorco y llega con su novia (Marcela Kloosterboer) para quedarse a vivir en mi casa", comentó Castro.

Así, con esta variopinta acuarela de cuatro mundos posibles dentro del inmenso bolillero de padres jóvenes y modernos, "Sres. Papis" intenta reconstruir no sólo el vínculo de los protagonistas con sus hijos, sino también —y casi como consecuencia circular— la que construyeron con sus propios progenitores.

"El tema tiene mucha tela para cortar, porque se trata no sólo de contar la paternidad desde una mirada masculina, sino también cómo somos nosotros como hijos de nuestros padres", señaló Furriel. "Y no sólo eso —terció Menahem—, también de esos vínculos se explica por qué nuestras mujeres son como son y qué es lo que les pasa a ellas con la maternidad. Y a la vez la riqueza de las historias y las situaciones redunda en un producto con muchos colores, que va de la tristeza a la tragedia pero siempre teñida de comedia", explicó.

Según Cáceres, "fue clave que haya un elenco preparado para eso, para ser capaces de tocar las distintas cuerdas de emociones que propone la tira sin perder el tono. Eso es fundamental", señaló. "Lo interesante acá es que somos cuatro actores y el valor está puesto en la diferencia, en lo que tenemos para aportar cada uno a la historia desde nuestra diversidad", concluyó Furriel.

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