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La actriz Carolina Peleritti dio un concierto impecable en Plataforma Lavardén

La actriz mostró su faceta de cantante en "Muy dentro de mí", un show con un rico repertorio folclórico al que encaró con respeto. Sorpresiva convocatoria por su reciente trayectoria.

Lunes 18 de Noviembre de 2013

Hay buenas noticias para la escena folclórica de Argentina: Carolina Peleritti aporta su voz y su estilo con su exquisita propuesta. En una amable noche de luna llena, en la Terraza de la Cúpula de Plataforma Lavardén, la actriz y cantante porteña trajo a Rosario su rico repertorio folclórico.

Sorprendente convocatoria teniendo en cuenta que su faceta de cantante es conocida muy recientemente y era la primera ocasión en que se mostraba en nuestra ciudad. Un acierto de los programadores de Lavardén en facilitarle la llegada.

Comenzó haciendo canto con caja, interpretando "Vámonos, vida mía" , una resfalosa anónima popular que descubrió en un disco de Silvia Iriondo. La acompañó un trío acústico liderado por el guitarrista mendocino Marcos Di Paolo. Haciendo honor a su origen, región que es cuna de grandes referentes del instrumento, el músico cuyano tuvo un excelente desempeño que enriqueció la sonoridad del concierto.

Para seleccionar repertorio eligió el camino más difícil, con canciones sumamente exigentes para el intérprete. Las zambas "Canto a Perdiguero" y "La arribeña" (introduciendo con un texto de Yupanqui, el autor) y "Mi flor ausente" (cueca cuyana), significaron buenos rescates de importantes obras del cancionero folclórico.

Más adelante volvió al canto con caja sumando en este lote "Vidala del llanto", letra compartida por Raúl Galán y Manuel Castilla que resultó una vidala con música del enorme Rolando "Chivo" Valladares. Si bien son canciones que, en algunos casos, son muy visitadas y tienen infinitas versiones, ella intenta ponerle su impronta personal, lo cual agrega valor a la propuesta artística.

De creadores más contemporáneos, eligió "La torcida" y "La mirada" (Fandermole), "Memoria de pueblo" (Aguirre), "Mota de las coplas" y "Gatito 'e las penas" (Carnota). La solvencia con que encaró este difícil repertorio, dejó la impresión de que, en silencio, se estuvo preparando para mostrarse sólida y segura.

Se extendió en su geografía musical ofreciendo "Mi chola blanca" (Marziali), el vals peruano en el que el autor tributa a la figura de Chabuca Granda, y "Darte luz", escrita y compuesta por la chilena Elizabeth Morris. Con la misma idea de ir más allá de la frontera, regaló "Para llevarte a vivir", una bellísima obra del español Javier Ruibal.

En "Cuequita del desengaño" (Mazzacaro-Aguirre), se soltó un poco más y aflojó las tensiones lógicas del debut. A la riqueza lírica y musical de cada obra, le sumó algunos recursos de su oficio de actriz que aportaron a la expresividad, matizando con sutiles movimientos que acompañaban cada canción cuando el ritmo lo permitía.

"Porque vas a venir", milonga de Carmen Guzmán, fue la única canción con dedicatoria: a la Ministra Chiqui González, presente toda la noche en primera fila. Con el mismo tono intimista, cantó "La enredadera y el ceibo" (tonada), una maravillosa metáfora sobre los amores imposibles.

Después de los bises, se la notaba tan feliz que incluyó en los agradecimientos a las autoridades de Plataforma, al público y también a la cúpula y a la imponente luna que embellecían el marco.

La aparición de Carolina Peleritti, con un respeto absoluto por cada obra elegida, sin dudas merece ser considerada en el ámbito de la música popular de estos tiempos. Es destacable su decisión de iniciar su carrera con estas contundentes obras, lo cual también implica un gran desafío. El punto de partida fue la búsqueda fina de repertorio y asumir el riesgo, algo no muy frecuente en la música popular.

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