Sábado 14 de Febrero de 2009
Recientemente, frente a sus partidarios, Néstor Kirchner sostuvo: "...A la hora de votar tenemos que darle a Cristina un Congreso leal, fuerte y solidario, que la ayude a profundizar las transformaciones". Como correlato del rechazo de los K a los legisladores del propio partido y a su vicepresidente por haber votado distinto a lo que ellos proponían (resolución 135) se puede inferir que en realidad, lo que Néstor Kirchner desea no es lealtad sino sumisión lisa y llana a los deseos del Ejecutivo. Néstor Kirchner reclama lealtad, pero como sentimiento de fidelidad o gratitud que muestran al hombre algunos animales. Se olvida o pretende ignorar de sus mismos partidarios la condición de personas. Para éstas, la lealtad se relaciona estrechamente con otros valores como la responsabilidad y la honestidad. Así se es "leal" mientras se comparten los mismos valores. La lealtad no es la consecuencia de una obediencia ciega, sino la subordinación del individuo a un principio superior. Impone dominio del ser inferior que impulsa a elegir lo que es correcto. De esta forma, lealtad es el respeto a las convicciones. El aceptar un modo de acción contrario a nuestros valores e ideales para complacer a un jefe, no nos hace leales, sino obsecuentes y tal vez cómplices, si lo que nos propone el jefe es ilegal o incorrecto.
Jorge Augusto Cardoso
jcardoso@fibertel.com.ar