Karaoke molesto en calle Zeballos
"Todos, menos yo, sabían de música. Porque yo andaba preocupadita en otras cosas", así recuerda parte de su historia el personaje de Andrés Caicedo en ¡Qué viva la música! Lo cierto es que la nuestra es otra historia, la cotidiana, la de algunos vecinos de la calle Zeballos al 700, los que tenemos la dicha o des-dicha de vivir en una arquitectura que mira al frente.

Miércoles 22 de Agosto de 2012

"Todos, menos yo, sabían de música. Porque yo andaba preocupadita en otras cosas", así recuerda parte de su historia el personaje de Andrés Caicedo en ¡Qué viva la música! Lo cierto es que la nuestra es otra historia, la cotidiana, la de algunos vecinos de la calle Zeballos al 700, los que tenemos la dicha o des-dicha de vivir en una arquitectura que mira al frente. Trabajamos, estudiamos, descansamos y también esperamos con ansias los momentos de ocio; como todos, como cualquiera. Desde que se instaló el bar Pretoria ya no gozamos de nuestros derechos, pues es el dueño del local quien decide cuándo y cuánto podemos dormir. Cantamos varias veces el feliz cumpleaños al anónimo de turno, soportamos los alaridos del karaoke y ya no nos causan gracia ni Maná ni Rata Blanca a las tres o cuatro de la mañana. Recurrimos a las oficinas municipales, presentamos la documentación requerida (N° de expediente: 5253-V- 2012, solicitudes N° 21573/2012 y N° 21627/2012 SUA), volvimos a reclamar al encargado, al locador, pero la música, cuando desborda, produce sordera, dicen, a veces. Todo parece perdido en el laberinto de Creta, pues solución todavía no conseguimos. Esperamos que las autoridades comprendan y defiendan a los ciudadanos que trabajamos día a día para vivir en comunidad con civilidad. "Tenía yo un radio viejo en mi cuarto y pensé en sintonizarlo, pero recordé que me habían prestado discos, me los prestó un amigo. Se los presto para que aprenda a oír música".

DNI 16.195.933