Kant y la EPE
No me interesa polemizar con el doctor Aníbal Faccendini pero sí rescatar a Kant de un uso inapropiado de sus conceptos. En La Capital del viernes 4 de febrero, el doctor Faccendini publicó un artículo titulado "Kant: lo estatal debe ser público" en el cual expone una serie de críticas a la EPE basándose en los conceptos kantianos, precisamente el de "uso público de la razón".

Martes 08 de Febrero de 2011

No me interesa polemizar con el doctor Aníbal Faccendini pero sí rescatar a Kant de un uso inapropiado de sus conceptos. En La Capital del viernes 4 de febrero, el doctor Faccendini publicó un artículo titulado "Kant: lo estatal debe ser público" en el cual expone una serie de críticas a la EPE basándose en los conceptos kantianos, precisamente el de "uso público de la razón". En su célebre texto ¿Qué es la Ilustración?, Kant lo define como "el uso que alguien hace de la propia razón, en cuanto docto, y ante la totalidad del público del mundo de lectores". El filósofo se refiere a la libertad que tiene cualquier individuo de hacer uso de su propia razón, y aclara, "en su calidad de docto goza de ilimitada libertad para servirse de su razón y hablar en nombre propio, exponiendo sus juicios y opiniones, muy examinados y bien intencionados, sobre los defectos de una institución". Es obvio que de lo anterior se desprende que no es un desafío kantiano interrogarse si son públicas las empresas estatales, ya que la idea de "público" en el caso del filósofo nada tiene que ver con las inquietudes de Faccendini. Para Kant "el uso público de la razón" --y sólo ése es el sentido del término "público"-- se refiere exclusivamente a los individuos, no a las instituciones o empresas de las cuales aquéllos forman parte. Eso sí, Kant acuñó otra idea, la del "uso privado de la razón". En este caso la libertad sí está limitada, refiriéndose justamente al "empleo de la razón que se le permite al hombre dentro de un puesto civil o de una función que se le confía". Se trata, en suma, de alguien que ejerce un cargo público y no puede, por ello, hablar en nombre propio, porque se ha comprometido en nombre de una autoridad ajena; limitado por un deber profesional debe comportarse de modo pasivo para que prime el interés de la comunidad y se preserven los fines públicos. Pero esa misma persona, miembro de una sociedad cosmopolita, puede, en su calidad de docto, mediante escritos --hoy existen otras posibilidades-- dirigirse a un público en sentido estricto, para razonar y criticar con argumentos sólidos, siempre con la meta de mejorar las instituciones a las cuales se refiere. Sintetizando, los términos que Kant contrapone son "público" y "privado", siempre en relación al uso de la razón y sólo en relación a los individuos; el tema de "lo estatal", en todo caso, guardaría relación con la cuestión del "uso privado de la razón". Por lo tanto es absolutamente incorrecto y descontextualizado titular "Kant: lo estatal debe ser público". Eso sí, siguiendo la senda de Kant, bienvenido el uso de la razón que el doctor Faccendini ejerce si el espíritu que lo anima es el del mejoramiento genuino de la EPE. Si no fuera así, debería limitarse al uso privado de aquélla.

Silvia Carreras