Viernes 17 de Agosto de 2012
El pasado 8 de agosto nos arrancaron de nuestras vidas a Norberto Paladini, el hombre más bueno del mundo, no dicho sólo por nosotras que somos sus hijas, sino por todas las personas que tuvieron la dicha de llegar a conocerlo. Fue un marido único, un amigo incondicional, un hermano ejemplar, un abuelo inigualable; pero por sobre todas las cosas un padre con todas las letras, que nos enseñó muchos valores de la vida y es a quien hoy tenemos que agradecer la clase de personas que somos. Desde que ocurrió esta tragedia nos sentimos muy acompañados y contenidos por todos nuestros familiares y por la inmensa cantidad de amigos que cosechamos a lo largo de nuestras vidas; pero al mismo tiempo nos sentimos muy desamparados por el Estado, quien no nos brindó ayuda ni contención en ningún momento, en especial a nuestra madre, a quien le tocó vivir en primera persona toda esta situación tan dolorosa. Al instante de lo sucedido la cuadra se llenó de policías, no estamos muy seguras con qué fin, porque recién después de una hora preguntaron cómo estaban vestidos los asesinos. ¿Una hora después? Si hubiesen querido detener a estos individuos hubiesen salido a buscarlos enseguida. Después de una hora pueden estar hasta en otra ciudad. Nos preguntamos si la señora intendenta no habrá leído diarios o escuchado radio, porque parece que no se hubiera enterado de lo sucedido. De todas maneras no queremos pensar mal, quizás todavía no se enteró porque está muy ocupada con los carriles exclusivos o tal vez poniendo a nuestra ciudad cada vez más linda (ciudad en la que ya ningún rosarino quiere vivir debido a la inseguridad que va en ascenso), o tal vez sí se enteró, pero ya parece algo normal, algo cotidiano de todos los días; escuchar estas noticias está provocando un acostumbramiento. Nos pareció oír alguna vez que la inseguridad era sólo una sensación. Si es así, es la sensación más dolorosa que puede llegar a existir. No creemos que los asesinos hagan castings para matar, esto es una ruleta rusa, hoy le tocó a nuestra familia, mañana puede ser a la suya señora intendenta. Espero que esta humilde carta sirva para algo, y que nunca más tengamos que sufrir una víctima por inseguridad. Siempre lo veíamos por televisión, hasta que nos tocó muy de cerca. No esperemos a que vuelva a pasar, unámonos a los reclamos por una ciudad segura.
María Laura, Mariela y
Virginia Paladini
vicky_paladini@hotmail.com