Justicia, Argentina año verde
Pensé y mastiqué demasiado estas líneas, pero cada día me da más asco e impotencia ver noticieros, escuchar periodistas cobardes, con falta de hombría y falta de ovarios también, en simplificar lo que está...

Miércoles 28 de Enero de 2015

Pensé y mastiqué demasiado estas líneas, pero cada día me da más asco e impotencia ver noticieros, escuchar periodistas cobardes, con falta de hombría y falta de ovarios también, en simplificar lo que está pasando en el país, llámese inseguridad (que es total), inflación galopante, desocupación (cada vez más). Ni hablar si tenés determinada edad, ya no servís para nada y ahí viene el abuso de las empresas para forrearte. Aclaro que no tengo camiseta política de ninguna índole, pero, por lo que mínimamente he estudiado, cuando la "reina" está en esos discursos largos e intrascendentes (salvo para los aplaudidores, que en ese momento aplauden lo que se llevan por mes sin laburar), veo la foto de Perón y Evita como estandarte y me parece que si se levantan de donde están, tomarían las medidas pertinentes hacia esas hermosas personas. Pero mi objetivo apunta hacia lo más importante: la justicia que claman a gritos quienes tienen el dolor inconmensurable de perder a un ser querido. Cosa que nunca va a pasar mientras no se corte el árbol desde lo más alto. Debe ser el único país en el mundo en el cual un vicepresidente siga en su cargo, sin tener el castigo que le corresponda por sus hechos. Cosa que no va a pasar, y eso, los ladrones, motochorros, asesinos y demás joyitas lo saben mejor que nadie. Ni hablar de los jueces que dejan en libertad transitoria a personajes nefastos que vuelven a delinquir con más ímpetu y tranquilidad. Están llevando a que la gente tome justicia por manos propias, eso es indiscutible. Porque como dijo una abogada de Buenos Aires: la manera más fácil es arrollar al asesino con su automóvil. El seguro te cubre todo, como ha pasado con muchos asesinos al volante. Pensar que Menem sacó el servicio militar. Obvio, para beneficio de él mismo. Y a las madres que votaron sin pestañar dicha actitud, hoy les preguntaría qué hizo su hijo en ese tiempo. Aunque hoy este señor estaría ocupando un lugar en el pesebre, en relación a los gobernantes actuales. Hay mucho más para decir pero sé que es en vano, porque nadie me va a escuchar. No aprendemos de otros países vecinos que tienen superávit constante y nosotros, que tenemos un súper país rico, somos de quinta por la gran cantidad de ladrones. Agradezco al diario La Capital, soy un lector habitual y constante, por publicar mis ideas.

Pablo Orlando Tucio