Juntarse para juntar
Me permito convocar a los Cornelio, Mariano, Juan José, Manuel, Miguel, Domingo, un segundo Juan José, otro Manuel y los que quieran compartir la idea, a constituir una junta. No la Primera Junta y patriótica de 1810, pero ya que nos aproximamos a los doscientos años, una nueva junta conformada para "juntar"; o sea, salir a la calle a levantar los desechos que desparramamos por las veredas y tan desfavorablemente están caracterizando a nuestra ciudad.

Jueves 26 de Noviembre de 2009

Me permito convocar a los Cornelio, Mariano, Juan José, Manuel, Miguel, Domingo, un segundo Juan José, otro Manuel y los que quieran compartir la idea, a constituir una junta. No la Primera Junta y patriótica de 1810, pero ya que nos aproximamos a los doscientos años, una nueva junta conformada para "juntar"; o sea, salir a la calle a levantar los desechos que desparramamos por las veredas y tan desfavorablemente están caracterizando a nuestra ciudad. Seguramente hay otros problemas y prioridades (pobreza, desempleo, inseguridad…). Mientras pensamos cómo y cuándo nos decidimos a abordarlos y si seremos capaces de hacerlo, empecemos por afrontar lo que tenemos a mano y no excluye la buena voluntad que experimentemos hacia lo más importante. ¿De qué se trata? Nada heroico ni excesivo. Simplemente, dar una vuelta a la manzana (ni siquiera cruzar calles) levantando papeles, envolturas de alfajores, galletitas, caramelos, botellas vacías de gaseosas, bolsitas de polietileno, tarjetas magnéticas agotadas y hasta, quien se anime, cacas de mascotas que no juntan otros, nada más que eso. No consideren irrespetuosa la apelación a los nombres de nuestros patriotas para la propuesta. Es una manera de convocar a una junta para propósitos tal vez menores, pero oportunos. También invitamos a los Pedro, Jacinto, Hugo, Rubén, María, Estela, Marcela, y todos los que compartimos nuestros barrios. Hasta pediríamos a un Antonio Luis o a un Domingo (nuevos French y Beruti) la distribución de distintivos (una gorra, una cinta verde...) para identificar la solidaridad de nuestras salidas reparadoras. No hará falta ninguna reunión especial, ningún piquete ni batir de cacerolas; tampoco preguntar "de qué se trata" en plazas, ante casas de gobierno, consejos o cabildos, sino que a la nochecita (cuando llevamos la basura al contenedor de la cuadra o sacamos a pasear al perro) emprender la higiénica vuelta a la manzana. Si nos encontramos con otro vecino con igual inspiración, nada mejor que saludarnos y darnos mutuo aliento. ¡A que sí!

Pablo Kuhn, pabkuhn.arnet.com.ar