Sábado 05 de Septiembre de 2009
Fui una de los miles de "nadie" que viajó a Rosario con la ilusión de conseguir una platea para el partido de la selección. El pasado miércoles, cuando me informaron que no había más entradas, me sentí estafada por los organizadores, por la violencia a la que fuimos expuestos. Me sentí discriminada y con vergüenza ajena, ya que junto a mí había gente de Estados Unidos, de Colombia, de Chile, de diferentes provincias y del mismo Rosario. Una mamá que esperó pacientemente horas y horas para conseguir una entrada para su hijo venía de Río Gallegos para ver el partido. ¿Qué nos ofrecieron a cambio? Ser los primeros de la cola para la venta de populares. Es decir quedarnos dos días más. ¿Saben que, no tengo esa posibilidad? Por mis actividades y por mi edad, si me quedaba dos días bajo la lluvia el sábado en vez de estar en la cancha estaba internada. Nunca nos avisaron en la cola que no llegábamos a conseguir una platea. Y esperamos horas y horas con la ilusión de poder llegar. Por favor, los responsables de la organización de estos eventos, no tienen derecho a negarnos la posibilidad de ser parte de este espectáculo. ¿Dónde estaban las entradas? Seguramente en las manos de alguien. No en las nuestras, porque nosotros somos nadie.
María Inés Rodríguez
mariainesrodriguez@live.com.ar