Jugamos al pato criollo
La república está convertida en una cancha de pato criollo donde la pelota con seis manijas se retiene galopando mientras el adversario pugna por su arrebato. El oficialismo se ha hecho con una manija desde tiempo atrás y obviamente la tiene muy asida. 

Martes 26 de Junio de 2012

La república está convertida en una cancha de pato criollo donde la pelota con seis manijas se retiene galopando mientras el adversario pugna por su arrebato. El oficialismo se ha hecho con una manija desde tiempo atrás y obviamente la tiene muy asida. El círculo de poder, la fervorosa hinchada popular, el grupo empresario favorecido, los subsidiados permanentes, la fuerza numérica legislativa apoyan la tenencia del ball a perpetuidad. Pero hay contrincantes que no comparten el accionar gubernamental y ansían compartir manijas para concretar otro proyecto de país: son la clase mediana y media baja, sindicalistas desencantados, pequeños ruralistas, empresarios no afines al poder, opositores políticos. Este país con buena gente y posibilidades inmensas ansía vivir en democracia, busca lugar en los organismos internacionales, está harto del mentiroso e inflacionario Indec, tiene que saber el real valor del dólar, reclama independencia judicial y mayor seguridad, quiere disponer de sus bienes, le abruma la cantidad de pobres a socorrer, pretende condenar a corruptos, interpretar el creciente número de significativos y confusos fracasos. No entiende por qué el abultado superávit comercial de los últimos años se ha raquitizado de tal forma que estamos buscando moneditas en medio de un descomunal déficit para pagar subsidios, deudas y gasto público en expansión. Pero este país con buena gente no puede ir sobre cada cuestión. No están formados los equipos para eliminar caída del empleo. Los partidos de la oposición ofrecen solamente teorías sobre los principios fundacionales de cada agrupación. No llegaremos muy lejos con este panorama. Hay que apurar los tiempos y el oficialismo interpretará que una sola manija no da lugar para mas fracasos siendo la pelota de todos los argentinos, sean del 54 por ciento ó el 46 por ciento.

Rubén Mario Baremberg