Viernes 07 de Marzo de 2014
Es humano pero parece una máquina. Federico Molinari hace de todo: gimnasia por sobre todas las cosas, actúa en el teatro en la obra Stravaganza que dirige el mediático Flavio Mendoza, realiza clínicas por distintas ciudades y atiende a la prensa cada vez que se lo solicita y sin excusas. También prepara a Julián Jato, uno de los mayores talentos de su deporte en el país con el que pronto viajará a un Panamericano. Y como si fuera poco gana medallas, ratifica resultados año a año y demuestra que su actuación histórica en los Juegos Olímpicos de Londres 2012 no fue casualidad. Aquella final olímpica en anillas, la primera para la gimnasia argentina, nada tiene que ver con la suerte: "Nunca fui de conformarme, eso me hace seguir creciendo y logrando objetivos nuevos", le dijo Federico a Ovación antes de subirse al avión que lo depositó en Santiago de Chile. Justamente allí, esta noche, en la apertura de los X Juegos Odesur, el gimnasta nacido en Rosario y criado en San Jorge, desfilará como de la delegación nacional, un privilegio que no esperaba pero que asume con responsabilidad. Tanta, que hasta pretende pelearle la medalla de oro al campeón olímpico y mundial en anillas, el brasileño Arthur Nabarrete Zanetti.
—¿Cómo tomaste el nombramiento de ser abanderado luego la entrega de la bandera? ¿Cómo pensás que será el desfile en cuanto a sensaciones?
—El nombramiento, en diciembre, fue una sorpresa porque no era algo que estuviese esperando. De a poco lo fui asimilando y haciéndome la idea de cómo podría ser. La semana pasada, cuando me entregaron la bandera en el Comité Olímpico Argentino, fue de mucha emoción y de recordar muchas cosas con mis compañeros de equipo ahí acompañándome. No estoy pensando tanto en la inauguración sino más en la competencia, siempre cuando voy a un torneo estoy muy enfocado en eso, pero sé que lo voy a disfrutar por no competir al día siguiente. La pasaremos bien en ese momento y otra vez pondremos la cabeza en la competencia, lo más importante.
—¿Por qué pensás que fuiste el elegido?
—Dentro de los que estábamos con posibilidades de ser abanderados porque competíamos en la primera semana creo que me eligieron básicamente por los resultados deportivos. Haber sido finalista en los Juegos de Londres tuvo mucho que ver, pero también los resultados del año pasado, habiendo terminado segundo en el ranking mundial, en la Roche, Francia, en la Copa del Mundo de nivel A (especialistas) y haber sido campeón sudamericano por cuarta vez. Esas cosas fueron sumando y esta bandera es un premio a eso.
—La presencia mediática también ayuda.
—Pensé que después de los Juegos Olímpicos se iba a olvidar mi cara, pero me parece que con lo de Stravaganza (lleva dos años en la obra) y los resultados que siguieron acompañando sigo teniendo exposición, no como en los Juegos, pero sí una exposición que para un deportista amateur no es común y que nos pone en otro lugar.
—Justamente por empezar a ocupar otros espacios, como el del teatro, ¿sentís que tenés que rendir cuentas?
—Quería tener una buena performance en lo deportivo porque se habían hablado muchas cosas cuando empecé a trabajar en Stravaganza. Me esforcé mucho en el entrenamiento para seguir manteniendo mi nivel y competir en buena forma. También tiene mucho que ver con haberme ganado un lugar en el mundo de la gimnasia, sentirme que estoy allá arriba, eso fue haciendo la diferencia, me dio la posibilidad de llegar al nivel que hoy tengo. Pero nunca me fui conformarme, eso hace que siga creciendo y logrando objetivos nuevos.
—¿El reconocimiento que hoy tiene la gimnasia es también una valoración hacia deportes que no son populares?
—Hoy gracias a los Juegos de Londres 2012 a los resultados que se fueron dando, no sólo míos sino también los de Nico Córdoba (gimnasta del Club Provincial) y a la consolidación del equipo argentino, soy el abanderado de la delegación de un país. Eso hace que todos sepan que soy del deporte gimnasia artística, cuya barrera ya hemos traspasado.
—¿Cómo hacés para que tanta actividad conviva en ese cuerpo?
—Hago de todo porque soy así. No es fácil, algunas veces estoy muy estresado, pero también estoy convencido de que este es el momento de hacer estas cosas. Por un lado el teatro me dio una gran mano en todo, por el otro a la la prensa no hay que desatenderla porque es la que permite que de a poco uno se vaya haciendo conocido para llevar a la gimnasia al común de la gente. También le estoy dedicando muchas horas a mi carrera como entrenador, tengo la suerte de tener a un talento como Julián Jato que hoy es el Nº 1 del país hasta 17 años. Así que trato de hacer todo porque sé que nada de lo que estoy haciendo lo puedo dejar de lado, todas las cosas son importantes, aunque priorizo obviamente mi carrera deportiva que es lo primero que hago en el día. Soy de los que no pueden quedarse quietos.
—¿Con qué objetivos deportivos encarás los Juegos Odesur?
—Con varios. Por un lado, con el equipo, queremos pelearle a Chile la medalla de bronce. Hay que mantener el nivel de lo que fue el año 2010, cuando le ganamos. Brasil y Colombia están arriba nuestro así que ellos irán a disputar el oro y la plata. En lo personal quiero pelear una medalla en anillas. Tengo chances de la medalla de plata, pero siempre está la esperanza de llegar al oro. Le tendría que ganar al campeón mundial y olímpico, el brasileño Arthur Zanetti.
—¿Y cómo te ves?
—Estoy muy bien preparado, logré armar una serie muy buena y la tengo ahí, como en el placard, lista para competir. Sé que Arthur está en un escalón superior al mío, pero no le voy a dejar las cosas fáciles. Haré todo lo que pueda y si él no está en un buen día quizás tenga la posibilidad de pelearle el oro. Finalmente voy a hacer también paralelas y barra, sumar para el equipo y ver si me puedo meter en algunas de esas definiciones. Quizás tenga alguna chance más de subirme al podio.