Jubilaciones humillantes
Humillación es la sensación que siente un jubilado cuando llega el día de percibir sus magros ingresos mensuales provenientes de la Ansés. No es posible tanta insensibilidad, rayana con la crueldad, para con nuestros viejos empobrecidos económica y espiritualmente.

Lunes 24 de Agosto de 2009

Humillación es la sensación que siente un jubilado cuando llega el día de percibir sus magros ingresos mensuales provenientes de la Ansés. No es posible tanta insensibilidad, rayana con la crueldad, para con nuestros viejos empobrecidos económica y espiritualmente. Es tan inescrupulosa la actitud de las autoridades nacionales que basta comparar el salario mínimo fijado para los activos para no caer en la escandalosa pobreza, 1.500 pesos, mientras que nuestro viejos apenas cobran la mitad, siempre y cuando no les descuenten la moratoria, que en algunos casos supera el 30 por ciento del haber mínimo. No es posible que todos los fallos de la Corte Suprema no asienten jurisprudencia y se refieran a casos puntuales, aunque se asemejen a miles de casos iguales. El Poder Ejecutivo debería aplicar con carácter de urgente y retroactivo un aumento mínimo a 1.500 pesos, desde julio de 2009, que seguramente impactará en 20 millones de argentinos, teniendo en cuenta que los 5 millones de indigentes jubilados deben ser atendidos por sus familiares.

Juan Carlos Lucero,

juancarloslu@ciudad.com.ar